BOLSONARO QUEMA EL AMAZONAS

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Es cierto que siempre hubo incendios en el Amazonas pero nunca antes existieron tantos y de tal magnitud.

Verdad que el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonar, no es quien prende el fósforo que está quemando la selva amazónica, pero su discurso incendiario y la flexibilización de los controles del actual Gobierno brasileño son la gasolina que está consumiendo, a marchas forzadas, uno de los principales pulmones vegetales del planeta tierra.

«Brasil tuvo 72,000 brotes de incendios solo este año, la mitad de los cuales ocurren en el Amazonas. El Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe) informó que sus datos satelitales mostraron un aumento de 84% durante el mismo período de 2018″.

Documentos filtrados por OpenDemocracy demostrarían que Bolsonaro llegó al Gobierno con la clara intención de «utilizar el discurso de odio para aislar a las minorías del Amazonas«. Sin la oposición de las nacionalidades indígenas que pueblan estas zonas de Brasil será más sencillo llevar adelante sus planes: construir carreteras e hidroeléctricas.

Respaldados por estas políticas que incentivan la ocupación de «nuestra selva», tal como se expresa Bolsonaro, muchos agricultores y ganadores queman más y más extensión de selva, terminando con las especies nativas y sabanizando inmensos territorios para ampliar zonas de sembradío de soja o de ganadería. Los colonos desplazan las poblaciones nativas y las mineras se apropian de nuevas zonas para explotar. Todo requiere deforestar y la forma más barata y rápida es quemando sin control. Estas prácticas y los incendios se extienden a Perú, a Bolivia, Venezuela…

Esta catástrofe ambiental no solo afecta a Brasil y a su entorno territorial. Sus consecuencias se extienden a todo el planeta. El área amazónica abarca el 5% de la superficie terrestre, y corresponde a 8 países sudamericanos, de los cuales el 60% está en Brasil. Esa foresta absorbe millones de toneladas de bióxido de carbono con lo que reduce el efecto invernadero. Allí viven tres millones de indígenas en unas 600 reservas, y se hablan más de un centenar de lenguas y dialectos. El área alberga también una fauna y flora diversa, miles de especies de plantas, de insectos, de peces, aves, reptiles y mamíferos. La región tiene casi el 20 % de las reservas de agua dulce del planeta. Serpal.info

Bolsonaro se ha defendió acusando a las ONG de ser las que provocan los incendios. Mientras tanto, tiene la intención de usar el Fondo Amazonía para «indemnizar a terratenientes expropiados o a los que se prohibieran actividades productivas en las áreas protegidas«.

Hay fuegos de vida y fuegos de muerte. Fuegos como el de Prometeo, que se sacrificó para que el conocimiento permitiera la evolución de la civilización, y fuegos de la estupidez humana, que son los que destruyen el planeta. «Nerón de Orinoca», por Alfonso Gumucio.

Europa ya levantó la voz contra este ecocidió pero Bolsonaro no es el único culpable. Los pueblos indígenas llevan décadas avisándonos: también la avaricia capitalista está provocando el fin de los bosques y selvas del planeta.

La Amazonía es el principal pulmón del mundo, su destrucción es hoy incremento económico, pero para el futuro, es el decrecimiento de la vida para el planeta. Detener su destrucción debe ser una tarea principal para mantener la vida en el planeta.

 

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