EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

Un cuento para pequeños y grandes… sobre la honradez.

NARRADORA Había una vez un zorro perezoso. Tenía un lindo terreno, pero como era muy haragán, no lo sembraba.

ZORRO Lo que tengo que hacer es encontrar un socio que trabaje para mí. A ver, a ver… ¡ya lo tengo!… El quirquincho.

NARRADORA El zorro pensó en el armadillo, también conocido como quirquincho, porque estos animalitos tienen fama de poco inteligentes, mientras que los zorros son astutos.

EFECTO TOQUES DE PUERTA

ZORRO Buen día, amigo quirquincho.

QUIRQUINCHO Buen día, amigo zorro. ¿Qué lo trae por mi casa?

ZORRO Cuestión de negocios. Verá, amigo quirquincho, yo tengo un terrenito medio abandonado. Con tantas preocupaciones, no me alcanza el tiempo para sembrar mi propiedad.

QUIRQUINCHO Comprendo, amigo zorro. Y dígame, ¿qué me propone usted?

ZORRO Formar una sociedad. Yo pongo la tierra y usted pone la semilla y el trabajo. ¿Qué le parece?

QUIRQUINCHO Me parece bien. Y dígame, amigo zorro, ¿cómo repartiríamos la cosecha?

ZORRO Pues verá, amigo quirquincho. Podemos hacer así. Lo que nace sobre la tierra será mío. Y lo que nace por debajo de la tierra será de usted. ¿De acuerdo?

QUIRQUINCHO De acuerdo. Como decía mi abuelo, trato hecho y nunca deshecho.

NARRADORA El quirquincho no era tan tonto como pensaba el zorro. Así que, después de pensar un poco, fue al terreno del zorro y sembró papas.

CONTROLSICA ALEGRE

NARRADORA Cuando llegó el momento de la cosecha, al quirquincho le correspondieron las papas y al zorro las hojas.

QUIRQUINCHO En eso quedamos, amigo zorro. ¿O no?

ZORRO (PARA SÍ) ¡Qué sinvergüenza este quirquincho!… Pero ya verá para la próxima… ¡ya lo verá!

CONTROLSICA DE TRANSICIÓN

NARRADORA En la próxima siembra, el zorro nuevamente se las quiso dar de listo…

ZORRO Esta vez, amigo quirquincho, yo me quedaré con lo que crece debajo de la tierra y usted con lo de arriba.

QUIRCHINCHO Me parece justo, amigo zorro. Así que, como decía mi abuelo, trato hecho y nunca deshecho.

NARRADORA Entonces, el quirquincho fue al terreno y sembró trigo.

CONTROLSICA ALEGRE

NARRADORA Cuando el trigo estuvo maduro, lo cortó, llenó su granero de espigas, y le entregó al zorro una carga de raíces inútiles.

QUIRQUINCHO En eso quedamos, ¿no?

ZORRO (PARA SÍ) ¡Qué requetesinvergüenza este quirquincho!… Pero en la próxima, ya verá… ¡ya lo verá!

CONTROLSICA DE TRANSICIÓN

NARRADORA Y en la siguiente siembra, el zorro se acercó al quirquincho y le dijo…

ZORRO Ya que usted, amigo quirquincho, ha sido tan afortunado en las cosechas anteriores, esta vez será para mí lo que den las plantas arriba y también abajo.

QUIRQHINCHO ¿Y a mí qué me toca?

ZORRO Para usted… digamos, lo quede en el medio. ¿De acuerdo?

QUIRQUINCHO Bueno, pues… ¿qué remedio? Como decía mi abuelo, trato hecho y nunca deshecho.

NARRADORA El quirquincho fue por tercera vez al terreno y esta vez sembró… maíz.

CONTROLSICA ALEGRE

NARRADORA Cuando maduraron las mazorcas, el zorro vino con un gran costal para recoger la cosecha…

QUIRCHICHO Esto es lo suyo, amigo zorro.

ZORRO ¿Cómo que…? Aquí sólo veo penachos y raíces…

QUIRQUINCHO Y a mí me toca lo del medio, las deliciosas mazorcas de maíz. En eso quedamos, amigo zorro… ¿o no?

ZORRO ¡Quirquincho requete-requete-requete-sinvergüenza!… ¡Vete, vete de mi finca y no vuelvas más!

CONTROLSICA DRAMÁTICA

ZORRO Puff… Y ahora, ¿qué me hago yo?… ¡Tendré que aprender a sembrar la tierra!

NARRADORA Y así fue como el zorro haragán dejó su haraganería y se puso a trabajar. Y el quirquincho, con los graneros llenos, se dedicó a descansar. Así se cuenta en Argentina y se vuelve a contar… porque es un cuento de nunca acabar. 

BIBLIOGRAFÍA
Cuento popular argentino.

EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

4 comentarios sobre «EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO»

  1. Los cuentos son una herramientas valiosas para divulgar valores y cada pueblo tiene lo suyo. Esto significa que desde antes que apareciera la prensa escrita, ya los cuentos formaban parte de la formación temprana en valores y eso es positivo. Esop era un ejemplo.
    William Moises Campos San Martin, CHANCAY, LIMA, PERÚ.

  2. Genial y muy educativo el cuentito, que en Bolivia (Zona Andina) especialmente entre los aymaras, es parte de la enorme cantidad de cuentitos del «Atoj Antonio» que los ancianos utilizan para inculcar valores morales a los niños. El equipo de CIPCA-La Paz, durante los años de las dictaduras (1970-1980) radioteatralizó en Aymara y Kichwa (boliviano) muchos de estos cuentos y leyendas y los difundió por Radio San Gabriel. Incorporó preguntas reflexivas como: ¿Quiénes se parecen al «Atoj Antonio»engañador y quiénes al kirkincho, conejo, tortuga, sapo, o gallina? Felicitaciones compañeros, mundialicen estos cuentitos que son más efectivos que muchas clases de escuela o de religión.
    Ernesto Miranda, QUITO, ECUADOR.

    1. La religiones no han tenido la efectividad que usted comenta amigo,no porque lo que digan no sea correcto en la mayoría de las veces, sino porque las prédicas no corresponden con lo que hacen. Y tal grado de hipocresía es intolerable.

      Y no piense que esos cuentos son mejores que las normas morales que enseñan las religiones, pues tristemente los noticieros salpican de sangre con sus relatos de asaltos y asesinatos.El cambio empieza en el corazón y las mentes de las persona.Los cuentos son solos instrumentos,no el fin en sí.

      No con esto se debe omitir que los cuentos son valiosos e instructivos,al igual que las mayorías de las religiones enseñan muchas cosas de valor moral.Pero depende de nuestra actitud humilde y corazón sincero si lo aceptaremos.

      Ni políticos,ni religiosos,ni comerciantes,ni artistas mejorarán este mundo si cada uno de nosotros no cambiamos la actitud egocéntrica de pensar en nuestros intereses personales e ideológicos.

      Humberto.

    2. Apreciado amigo:

      ¿A qué viene toda esa arenga? ¿En qué momento dije que el cuento es un fin en si mismo o enjuicié a las religiones? No estaría mal una nueva lectura de mi comentario. De todos modos, gracias por dedicarme por lo menos unos minutitos de tu valioso tiempo.
      Ernesto Miranda, QUITO, ECUADOR.

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