QUE EL SOL NO NOS SEPARE (1)

Leyenda cusqueña de amor entre Vitucho y Capulí (primera parte)

*Segunda parte*(segunda parte) Todo era música en la cordillera que guarda el valle de Yucay, en el Cusco. El viento soplaba alegre por entre las verdes hojas de los eucaliptos. Un riachuelo bajaba de las montañas cantando al nuevo día con notas cristalinas. Los pájaros, enamorados de la mañana, la saludaban con sus trinos.

CONTROL FLAUTA DULCE

NARRADOR Hasta aquel hermoso lugar llegaba Vitucho con su rebaño de llamas. La única compañía del pastor era la quena. Y la tocaba tan dulcemente que hasta las flores más tímidas se abrían para asomar entre las ramas de los árboles y escucharlo.

CONTROL FLAUTA DULCE

NARRADOR Un día, las dos hijas del Sol pasaron cerca de su rebaño. Cautivadas por la música, se acercaron a averiguar quién tocaba de ese modo.

VITUCHO ¿Quiénes son ustedes, hermosas jóvenes?

CAPULÍ (COQUETA) Mi nombre es Capulí. Y ella es mi hermana Estrella.

VITUCHO ¿Y de dónde vienen? No son ustedes de estas tierras.

HERMANA Somos hijas del Sol. Y paseamos por los campos durante el día.

CAPULÍ Y tú, ¿quién eres?

VITUCHO Yo soy Vitucho.

CAPULÍ Nunca escuchamos melodías tan bonitas. ¿Quién te enseñó a tocar así?

VITUCHO Mi madre me regaló esta quena que perteneció a sus padres. Y a los padres de sus padres. Con ella tocaron desde siempre estas melodías que juntan los corazones y acercan a los que se aman.

CAPULÍ Toca nuevamente. Toca para nosotras, Vitucho.

CONTROL FLAUTA DULCE

NARRADOR El pastor y las jóvenes pasaron el día muy alegres. Conversaron y rieron sin preocuparse de las horas. Cuando se dieron cuenta, ya el Sol se había ocultado. Con pena y con prisa tuvieron que despedirse.

HERMANA Ya es muy tarde, Capulí. Tenemos que irnos.

CAPULÍ Nuestro padre nos castigará si llegamos de noche… ¡Adiós, Vitucho!

VITUCHO Adiós… ¡Adiós, Capulí!

CONTROL MÚSICA SENTIMENTAL

NARRADOR De regreso al palacio del Sol, Capulí se sintió muy triste. Sin saber cómo, se había enamorado de Vitucho. Esa noche no quiso comer. Corrió a su habitación y se encerró en ella.

CAPULÍ Mi padre no lo permitirá. Vitucho es solo un pastor de ovejas. Me dirá que es poco para la hija del Sol. ¿Qué puedo hacer?

NARRADOR Vitucho tampoco dormía. En su choza, rodeado de llamas, recordaba a Capulí.

VITUCHO ¿Cómo podré verte, palomita?… ¡Ay, alma de mi alma, cómo vivir contigo? ¿Acaso un pobre pastor alcanzará a casarse con la hija del Sol? Él nunca lo permitirá.

CONTROL FLAUTA DULCE

NARRADOR Muy triste, recordando a la joven princesa, Vitucho se puso a tocar su quena con tanto sentimiento que hasta las frías piedras se conmovieron. Así, se quedó dormido con la quena apretada entre sus manos.

EFECTO GRILLOS

NARRADOR Al anochecer, llegó su madre. Viendo las pestañas del hijo húmedas de llanto, presintió lo que sucedía.

MADRE Vitucho, despierta, hijo. ¿Qué te pasa, qué penas tiene tu alma?

VITUCHO Nadie puede ayudarme, madre.

MADRE Es tu corazón, ¿verdad? Estabas llorando. Y un hombre llora cuando está lejos de la que ama. ¿Quién es ella?

VITUCHO Es Capulí, madre. La hija del Sol.

NARRADOR La madre no soportaba ver el sufrimiento de su hijo. Sabía que las palabras poco servirían para consolarle. Algo tendría que hacer.

MADRE Vitucho, hijo mío. Deja de llorar ya. Anda, ve a la montaña. Hay que pastar el ganado.

NARRADOR Obediente, el joven salió a pastar el rebaño. Era tanta su tristeza que hasta dejó olvidada la quena sobre el jergón de lana en el que había pasado llorando toda la noche.

CONTROL MÚSICA TRISTE

*CONTINUARÁ…*(segunda parte) class=‘bibliografia’>BIBLIOGRAFÍA
Producción de la Red Nacional de la Mujer Rural del Centro Flora Tristán.

QUE EL SOL NO NOS SEPARE (1)