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Este radioclip es de texto y no tiene audio grabado.

En la mayoría de libros sobre radio, se definen así las tres funciones de este medio de comunicación: INFORMAR-EDUCAR-ENTRETENER. Pero esta santa trinidad radiofónica está cada vez más puesta en duda.

¿Informar? La juventud (y los menos jóvenes) se informa cada vez más por las redes sociales, por las páginas de internet. ¿Quién compra hoy periódicos de papel? Pocos. ¿Quién se levanta por la mañana y prende el radio para enterarse de lo que pasó mientras dormía? Una mano se va al despertador para apagarlo y la otra al celular para encenderlo. Por supuesto que las emisoras tienen que dar noticias. Pero ya no tienen el sitial de antes, su protagonismo informativo va en picada.

¿Educar? Esta palabra siempre suena a escuela. Sabemos que la educación es otra cosa, que se trata de estimular valores. Pero, ¿cómo se estimulan éstos, en qué formatos? ¿Dando consejos, advirtiendo los peligros de la droga, exhortando al respeto universal, a los derechos humanos? Los llamados “programas educativos” no los escuchan ni quienes los producen.

¿Y entretener? Este verbo alude a distracción fácil, a pasar (¿o perder?) el tiempo, como se hace con los niños majaderos que se les distrae con un osito de peluche.

En RADIALISTAS proponemos otras tres funciones para las emisoras comunitarias y ciudadanas. Y como RADIO se inicia con R, también con R serán las propuestas.

1) RESOLVER

La vida cotidiana tiene demasiados problemas. En la ciudad y en el campo, en el trabajo y en el hogar, enfrentamos muchas dificultades que nos restan felicidad. ¿A quién acudir? A la radio. A exigir que se resuelvan los asuntos públicos y que nos orienten en los privados.

Un medio de comunicación con sensibilidad social puede resolver muchos problemas. Mejor dicho, tramitar la solución. Porque será la ciudadanía, a través de los micrófonos de la emisora, la que interpele a las autoridades y no las dejen en paz hasta que resuelvan las situaciones irregulares. Es lo que conocemos como periodismo de intermediación.

Otro formato que ayuda a solucionar dudas y dificultades de la vida cotidiana son los consultorios. Consultorios de salud, laborales, sexuales, religiosos, de migración, de orientación profesional… de todo.

2) RECORDAR

Recordar es volver a vivir, como dicen. Y eso significa el verbo, volver a pasar por el corazón (re-cordis). Emocionarse.

Recordamos historias, anécdotas, hechos más que ideas… Todos los valores educativos se entienden mejor a través de narraciones, no de discursos. La programación de una emisora debe estar salpicada de testimonios reales y relatos inventados, de cuentos, novelas… todo el amplio género dramatizado.

Recordar lo vivido y lo escuchado y lo leído. Contar historias. Son los programas más educativos porque tocan emociones. Y las conductas se cambian a partir de emociones. ¿No dicen que la Historia es maestra de la vida? Pues en radio, como en la vida, se trata de razonar menos y corazonar más.

3) REÍR

Nadie prende la radio para amargarse, para entristecerse. Necesitamos reír. Necesitamos la risa como antídoto para las mil vainas de la vida. Naturalmente, no nos referimos a chistes groseros ni discriminadores. Pensamos en chistes divertidos, ocurrencias, concursos de ingenio, un tono alto en la conducción de los programas, mucha participación de la audiencia a través de todos los canales, una radio callejera que sale de cabina y va sonriendo al encuentro de su gente.

¡Y que no falte la buena música que alegra el corazón! Música, no vulgaridades ni insultos cantados. Música para cantar y bailar y espantar las penas.

En este tiempo difícil que nos ha tocado vivir, necesitamos emisoras que nos ayuden a RESOLVER los problemas, que nos RECUERDEN historias y que nos hagan REÍR.

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