KILLARICOCHA, LA MALDICIÓN DE LA ABUNDANCIA

La minería a cielo abierto, por desgracia, se ha vuelto moda en América Latina.Esta radionovela bien polémica cuestiona la megaminería, destructora de la Madre Tierra y las alternativas al modelo económico extractivista.

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Publicado el 8 de enero de 2013 a las 00:00

La minería a cielo abierto se ha vuelto la moda económica en América Latina. Gobiernos progresistas y gobiernos de derecha parecen haber encontrado la varita mágica del desarrollo firmando contratos con transnacionales chinas, gringas y canadienses que explotan a la mayor velocidad posible los recursos no renovables de nuestros suelos. Estos gobiernos nos prometen trabajo y felicidad gracias a la inversión de estas empresas extranjeras. ¿Será verdad tanta belleza? ¿Estaremos en el siglo 21… o hemos vuelto al extractivismo del siglo 16?

Como regalo de Año Nuevo, RADIALISTAS les envía el capítulo primero de una radionovela bien polémica que cuestiona este tipo de megaminería, destructora de la Madre Tierra. Los diez capítulos estarán próximamente subidos a la RADIOTECA

Los animamos a pasar esta radionovela. Y a debatir el contenido con sus audiencias. Y a comentarnos cómo ha sido la recepción. Y a compartirla con otras emisoras, con grupos, con movimientos sociales. La problemática es urgente y puede resultar devastadora para nuestros países.

Equipo RADIALISTAS


CAPÍTULO 1 ¡SOMOS MILLONARIOS!

CONTROLSICA CAMPESINA ALEGRE

LOCUTOR Killaricocha.

LOCUTORA La maldición de la abundancia.

EFECTO AMANECER Y GALLOS

NARRADORA Killaricocha fue siempre un pueblo pequeño y tranquilo. Sus vecinos y vecinas son amigables y andan de buen humor…

LUCY Buenos días, maestro Nicanor. ¿Cómo lo trata la vida?

NICANOR (3 P) Pues muy bien, doña Lucy… Nos vemos más tardecito… ¡Me saluda a don Fermín!

NARRADORA En Killaricocha viven unas cinco mil familias, la mayoría campesinas. Siembran papas y maíz y todo tipo de verduras. También tienen sus vacas y sus ovejas…

EFECTO VACAS

VECINO ¿Y cómo va su ganado, señor alcalde?

ALCALDE Muy bien, vecino, muy bien. A ver si ahora, con las lluvias, crece rápido el pasto y se me engordan.

NARRADORA El pueblo de Killaricocha queda junto a una hermosa y redonda laguna azul, que brinda el agua a toda la comunidad. Una laguna tan hermosa que da nombre al lugar, Killaricocha. En idioma quechua significa “resplandor de Luna”.

VECINA Ay, doña Lucy, ¿y no tendrá usted un tiempito para que venga a hacerle un cocimiento de verbena y echarle unos rezos a mi niño?

LUCY ¿Y qué le ha pasado a su niño?

VECINA Está malito. Estoy segura que me lo han ojeado.

LUCY No crea en esas cosas, vecina. En este pueblo nadie le hace mal de ojo a nadie. Los que ojean son los que vienen del gobierno. Pero no se preocupe, más tarde yo le llevo la verbena.

NARRADORA Todo estaba tranquilo en Killaricocha hasta aquel día cuando llegaron tres camionetas negras…

EFECTO CAMIONETAS

GUSTAVO Aquí es. Aquí podemos bajar.

GERENTE Oh, yes… Un lindo paisaje… (INSPIRA)

GUSTAVO Como ve usted, señor gerente, el lugar es espléndido. El único problema es la carretera. El camino para subir hasta aquí es medio complicado.

GERENTE Oh, yes… Pero eso tiene fácil arreglo, Gustavito.

GUSTAVO Nadie pensaría que debajo de estas tierras se esconden millones de onzas de oro.

GERENTE Lo pensamos nosotros, la Green Golden Mines. Lo pensamos y vamos a extraer esa riqueza enorme, oh yes…

GUSTAVO Todavía estamos en fase de exploración, ¿no es cierto?

GERENTE Pero ya tenemos lo principal, Gustavito. (MEDIA VOZ) La autorización del señor presidente de esta ilustre República. Y con eso, no hay vuelta atrás.

GUSTAVO Me preocupa una cosa, señor gerente.

GERENTE ¿Qué te preocupa?

GUSTAVO Que la laguna queda muy próxima al lugar donde haremos la explotación.

GERENTE Eso es una gran ventaja, Gustavito. Si no tenemos agua cerca, ¿cómo vamos a lavar la tierra removida?

GUSTAVO Sí, pero los vecinos del pueblo también están cerca. Y ellos beben el agua de aquí.

GERENTE Bah, por eso no te preocupes. Ya tenemos experiencia en otros países. Sabemos cómo manejarlos, oh yes…

GUSTAVO ¿Entonces?

GERENTE Entonces, avisa a los ingenieros para que vengan a medir bien el terreno y hacer los cálculos. Y a los choferes para que vayan subiendo la maquinaria pesada. La mina de Kikiricocha tiene buen pronóstico.

GUSTAVO Killaricocha, señor gerente, Killaricocha.

GERENTE Bah… ¿de dónde sacarán esos nombres tan raros?... Bueno, vámonos, Gustavito… Llámese como se llame, esta mina será un negocio redondo, oh yes…

CONTROLSICA DE TRANSICIÓN

LUCY Ey, maestro… ¡Maestro Nicanor!

NICANOR Dígame, doña Lucy…

LUCY Maestro, ¿ya le han contado?

NICANOR ¿Qué me tienen que contar?

LUCY Hay rumores… No sé, algo raro está pasando… ¿No vio las camionetas negras que subieron a la laguna?

NICANOR Mija, con esta miopía que tengo no veo ni a la virgen si se aparece…

LUCY Maestro Nicanor, me cuentan que las camionetas llevaban unos letreros.

NICANOR ¿Que decían los letreros?

LUCY Yo no entiendo, pero decían algo así como “grén goldén minén”...

NICANOR ¿Cómo va a decir “grén goldén minén”?... Ah, espérate, Lucy… Que yo aprendí algo de inglés en mis viajes… Eso debe ser “green golden mines”...

LUCY ¿Y eso qué significa, maestro?

NICANOR Me da mala espina, doña Lucy… Eso no significa nada bueno…

CONTROLSICA DE SUSPENSE

NARRADORA Doña Lucy era una vecina muy respetada en Killaricocha. Gordita y con su larga trenza negra, cultivaba junto a otras mujeres las más variadas plantas medicinales. Y doña Lucy sabía para qué dolencia servía cada una.

EFECTO PUERTA

LUCY Buenas… ya llegué....

ANITA Hola, mamá...

NARRADORA Doña Lucy tenía una hija, Anita, con 18 años recién cumplidos. Y un marido, don Fermín, que vivía de mal genio…

LUCY Hola, Fermín… ¿qué novedades?

FERMÍN Ninguna novedad. En este pueblo no pasa nada, nada.

LUCY Pues parece que sí va a pasar. ¿No te has enterado de la empresa minera que ha venido a visitarnos?

FERMÍN ¿Empresa minera? Ojalá no venga sólo de visita, sino a quedarse.

LUCY ¿Por qué hablas así?

FERMÍN Porque así podríamos tener un buen trabajo y un buen salario. Y no estar recogiendo papas toda la vida.

CONTROLSICA DE SUSPENSE

NARRADORA Los rumores iban y venían en Killaricocha. Tantos rumores, que los vecinos y vecinas decidieron ir donde el alcalde para confirmarlos. (MURMULLOS) El maestro Nicanor fue el primero en tomar la palabra…

NICANOR Señor alcalde, con el debido respeto que usted se merece, hemos venido para hacerle algunas preguntas.

ALCALDE Soy todo oídos, maestro Nicanor.

NICANOR Señor alcalde, hemos visto llegar unas camionetas negras cerca de la laguna y queremos saber qué está pasando. Yo conozco algo de eso y me puse a investigar. Son de la Green Golden Mines, una empresa minera canadiense.

ALCALDE Pues se me ha adelantado, maestro Nicanor. Ésa era la sorpresa que iba a darles a todos ustedes en la reunión de mañana. Compueblanos, les tengo una gran noticia. Una excelente noticia para Killaricocha.

LUCY ¿Y cuál es esa noticia, si puede saberse?

ALCALDE ¡Que somos ricos, que somos millonarios!... ¡Que tenemos bajo nuestros pies una mina de oro!

NICANOR ¿Y quién va a quedarse con el oro de esa mina, señor alcalde?

ALCALDE Maestro Nicanor, no comience usted con sus sospechas y su pesimismo. La minera canadiense es una empresa seria, muy seria, con inversiones en varios países de América Latina. Ellos quieren hacer los estudios respectivos para saber con exactitud la rentabilidad del negocio.

LUCY Negocio para ellos, señor alcalde. Y para nosotros, ¿qué?

ALCALDE Doña Lucy, no sea desconfiada. Esta es una empresa transnacional. Una empresa con mucho dinero. La mina será el mejor motor de desarrollo para nuestro pueblo. La más importante fuente de divisas. El impulso necesario para romper el círculo de la pobreza.

NICANOR Dígame una cosa, señor alcalde. ¿Ellos, los de la minera, ya vinieron a hablar con usted?

ALCALDE Por supuesto. Vinieron hace unos días. Y para que vean que son gente seria y que buscan nuestro bienestar, ya me plantearon la compra a muy buen precio de algunos terrenos de la comunidad. (MURMULLOS)

LUCY ¿Y si la comunidad no quiere venderles ningún terreno?

ALCALDE Tranquila, doña Lucy. Como le digo, no sea desconfiada. Además, la empresa les dará trabajo a muchos de ustedes.

FERMÍN Eso es lo que necesitamos, trabajo, empleos bien pagados.

LUCY (MEDIA VOZ) Cállate, Fermín, no metas la cuchara.

NICANOR Otra pregunta, señor alcalde. ¿Por dónde van a hacer la mina?

ALCALDE Bueno, han descubierto que los terrenos que tienen más densidad de oro son los que quedan cerca de la laguna.

LUCY O sea, ¿van a ensuciar el agua que bebemos o qué?

ALCALDE No diga eso, doña Lucy. Diga que van convertir el agua… ¡en oro! Vecinos, vecinas… ¡somos millonarios!

CONTROLSICA DE CIERRE

LOCUTOR Una producción de Radialistas Apasionadas y Apasionados y la Fundación Rosa Luxemburg.

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Imagen cortesía de: Flickr.com/Travelart

Hay 5 comentarios
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  • La amenaza de estos depredadores es real, valioso aporte para la divulgación en las comunidades especialmente del departamento del Tolima, Colombia, donde tienen el 70 % del territorio con titulaciones mineras, en una zona eminentemente productora de comida y de abundantes aguas.

    Jose Victor Sanchez Riveros, IBAGUÉ , TOLIMA, COLOMBIA.

    8 de enero de 2013 a las 00:00
    Responder
  • Muchas gracias por la radionovela. Cordial saludo.

    Alberto Castrillón C.

    8 de enero de 2013 a las 00:00
    Responder
  • Lo típico de esas malditas transaccionales, dar unos cuantos centavos a cambio de la vida de todos los seres humanos que habitan en aquel o aquellos lugares donde abundan esta clase de metales.

    Seria bueno que todo el pueblo de Killaricocha se unan en un solo grupo, destituyan a ese "mal" alcalde, y hagan un gran frente de lucha, obviamente encabezados por mi tocayo y la Sra. Lucy, que me parecen ser ciudadanos conscientes consigo mismos, con el resto del pueblo y también con la Pachamama, ya que los daños ambientales son irreparables, para muestra ahí esta el caso "Chevron".

    Nicanor Lechón.

    8 de enero de 2013 a las 00:00
    Responder
  • Gledy Medina -ESPAÑA

    Este es un poema que escribí hace dos años, en relación a las minas de Cajamarca en Perú, pero que podría hablar de cualquiera de las que se encuentran en esta tierra. Podéis usarlo como deseéis pues la poesía es universal y pertenece a toda la humanidad. Desde Madrid un abrazo y mi mas sincera felicitación por vuestro valor y acción informativa.

    ¿MINERÍA?

    La noche sigue las huellas

    De la gente que lucha

    Por un mundo mejor.

    Por no dejarnos avasallar

    Por el gobierno de turno

    Que nos vende al extranjero.

    A aquel que con su dinero

    Compra la salud de los pueblos

    Para exprimir sus fuerzas

    Y hasta su último aliento

    En el propio provecho.

    Oro y promesas

    Que nos dejan tuertos,

    Oro que se llevan

    Y promesas sin cumplimiento.

    Minas de oro que nos queman

    La riqueza de nuestro suelo

    Y se van muriendo ríos

    Vegetales que se van consumiendo

    Y nos dejan podridos por dentro

    Con su vil veneno.

    Puestos de trabajo

    Son tumbas a largo tiempo,

    Que vamos cavando

    Sacando el oro

    Para que se lo lleve

    El extranjero.

    Y mientras el cholo

    Más humilde que el suelo

    Más desesperado que el invierno

    Busca sus panes

    Donde le dejan promesas

    Que se lleva el viento.

    Más oye voces que claman

    Ya no desde el cielo

    Sino hermanos que encuentran

    En la tierra fuerzas

    Para gritar a los cuatro vientos

    ¡Lucha por tu tierra!

    Que es tu vida la que está en juego

    ¡Únete hermano! Canta

    Habla, que se escuche tu voz

    También en el parlamento

    Que los sesudos que nos gobiernan

    Entiendan que no somos topos

    Que se encierran en su ceguera

    Somos humanos y personas

    Que pedimos respeto

    Y un modo digno

    De ganar el pan nuestro

    Que también tenemos derecho

    A proteger nuestra tierra

    Y la vida de todo cuanto queremos.

    Y queremos un pueblo

    Sin minas que nos consuman

    Hasta la medula de los huesos,

    Ni extranjeros que nos miren

    Como burros sin letras

    Por encima de su estirado dinero.

    Que soy peruano, sí

    Y a mucho respeto

    Y si estas en mi tierra

    Solo te pido, anda derecho

    Que lucho por mi vida

    La de mis hermanos

    Y la salud de la tierra

    Que me cobija en su pecho.

    Gledy L. Medina Rivera

    4 de marzo de 2014 a las 09:22
    Responder
    • José Ignacio López

      Lindo el poema, Gledy. Mil gracias!

      José Ignacio

      4 de marzo de 2014 a las 10:08
      Responder