¡LAUDATO SI! - 3. HERMANOS PÁJAROS

Yo sólo puedo vivir en lugares como éste, tierras altas y frescas. Sólo sé hacer nido en árboles como éstos, tan altos que les hacen cosquillas a las nubes. Sólo aquí encuentro mi comida preferida, los aguacatillos de monte.

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Publicado el 1 de febrero de 2016 a las 18:20

FRANCISCO ¡Paz y bien, hermanas y hermanos! Soy Francisco de Asís. Muchos de ustedes han oído de mí… Pues aquí estoy nuevamente, interesado en conocer los males que aquejan a nuestra madre Tierra, las heridas que le hemos causado. Hoy les hablo desde unas altas montañas de un país llamado Guatemala. Parece una catedral verde adornada de orquídeas. Y dicen que aquí vive el más hermoso de los pájaros nacidos en esta tierra: el quetzal. Aguardaré su llegada… O tal vez lo llamo… ¡Ahí está! Tiene que ser ése el quetzal… Plumas verdes y azules, pecho rojo, y esa cola larguísima, una belleza de criatura… ¡Bendito sea Dios que te creó tan hermoso!

QUETZAL ¡Y bendito tú, hermano Francisco! ¡Bienvenido a nuestra casa!

FRANCISCO ¿Cómo conoces mi nombre? Yo nunca te había visto antes…

QUETZAL Tú eres el hombre santo que hablaba con nosotros, los pájaros. Eres popular, ya me habían contado de vos.

FRANCISCO ¡Qué precioso eres, hermano Quetzal! Tus plumas son brillantes como la esmeralda que mi padre Pedro Bernardone le regaló un día a mi madre.

QUETZAL Muy rico debía ser tu padre para comprar esa joya.

FRANCISCO Sí, era muy rico, aunque no era tanta su riqueza como la que veo en este lugar donde vives.

QUETZAL Razón tienes, Francisco. Nadie podría contar nunca las vidas de todo tamaño y color que se esconden en estas montañas.

FRANCISCO Y nadie podría imaginar que tú, tan majestuoso, tuvieras un canto tan humilde… ¿Por qué me hablas tan bajito?

QUETZAL Debo cuidarme, hermano Francisco.

FRANCISCO ¿De qué, de quiénes?

QUETZAL De gente desalmada. Paso mi vida escondiéndome.

FRANCISCO Cuéntame, hermano Quetzal, te escucho.

QUETZAL Yo sólo puedo vivir en lugares como éste, tierras altas y frescas. Sólo sé hacer nido en árboles como éstos, tan altos que les hacen cosquillas a las nubes. Sólo aquí encuentro mi comida preferida, los aguacatillos de monte… Escucha… ¡Ya están aquí otra vez!

FRANCISCO ¡Es fuego, un incendio!

QUETZAL ¡Huye, Francisco, yo te alcanzo! ¡Huye! ¡Ponte a resguardo!

QUETZAL Aquí ya estamos seguros… No sé hasta cuándo… ¿Ves lo que te decía, Francisco? Quieren acabar con nosotros. Quieren desaparecernos. Queman la tierra, queman los árboles, dejan los cerros pelados… Así no podemos vivir.

FRANCISCO No seas pesimista, hermano mío vestido de verde. Hay un hombre vestido de blanco en Roma que te está defendiendo.

QUETZAL Pues agradécele, pero dile que somos muchos los hermanos con alas que estamos en peligro. A unos los cazan por el gusto de matarlos, a otros para venderlos. Unos migran a otras tierras pero ya no encuentran dónde vivir… Mira ése que viene por ahí…

AZULEJO ¡Good morning!... ¡Good morning!

FRANCISCO Y tú, ¿quién eres, cómo te llamas?

AZULEJO Me llaman Azulejo porque llevo el cielo pintado en mis plumas.

FRANCISCO ¿Y por qué saludaste en esa lengua extraña?

QUETZAL Es que él viene del norte, Francisco. Allá hablan inglés.

AZULEJO Somos aves migratorias, así nos conocen ustedes los humanos. Cuando hace frío en el norte migramos al sur. Y cuando es en el sur vamos al norte. Pero mira nuestra tragedia, Francis. Venimos aquí buscando comida y solo encontramos tierras secas, sin vida. Venimos buscando buen clima y el calor se ha vuelto insoportable.

FRANCISCO Se les ha complicado la vida a ustedes, hermanos pájaros.

QUETZAL Pero ustedes los humanos están peor que nosotros…

AZULEJO ¡Eso es cierto, Francis, mucho más peor!

FRANCISCO Explíquense, hermanos pájaros.

AZULEJO Yo los miro, Francis. Cuando vuelo, desde mi altura miro cientos, miles de jóvenes, hasta niños y niñas que huyen de aquí de Guatemala, de Honduras, de toda Centroamérica, de México…

QUETZAL Se montan en el techo de los trenes…

AZULEJO ... atraviesan desiertos a pie…

FRANCISCO ¿Por qué se van, hacia dónde van?

AZULEJO Hacia el norte, hacia los “Yunai”, de donde ahora vengo yo. Van buscando vida, buscando algún trabajo… Son 11 millones de latinos que trabajan en los “Yunai”, sin papeles, perseguidos…

QUETZAL En otros países de América del Sur salen forzados de sus tierras por las grandes represas de agua, por las mineras…

FRANCISCO ¿Para dónde van?

AZULEJO A los suburbios de las ciudades, a las favelas, a mal vivir… Van de país en país, sin lugar en el mundo…

QUETZAL También huyen de África, de los países árabes…

FRANCISCO ¿Y ésos hacia dónde van?

AZULEJO A Europa.

QUETZAL Se montan en barcazas, se lanzan al mar para escapar, muchos se ahogan, otros llegan a las costas de tu patria Italia, o a Grecia, a esos países…

AZULEJO Huyen por las sequías, por las guerras, por falta de trabajo, por falta de todo.

QUETZAL Nosotros, los pájaros, podemos volar. Pero ellos no. A los migrantes les cierran las puertas. Construyen muros para que no pasen. Los atrapan, los devuelven, los tratan como criminales.

FRANCISCO Esas noticias me entristecen…

AZULEJO Pues para que no estés triste, te cantaremos… Todavía no has escuchado mi canto, broder Francis… Abre tus oídos…

FRANCISCO ¡Alabado seas, mi Dios, por ese canto tan gracioso!

QUETZAL Hermano Francisco, ¿podemos pedirte algo?

FRANCISCO Quien pide, recibirá. ¿Qué quieren?

QUETZAL Hermano Francisco, diles a tus hermanos humanos que no queremos desaparecer. Diles que el mundo sería más feo y más gris sin nosotros y sin nuestros cantos. Diles que sus hijos y sus nietos nos tienen que conocer.

AZULEJO Y diles también a esos codiciosos del Norte, que dejen entrar a los hombres y a las mujeres migrantes. Que abriéndoles las puertas solo están devolviéndoles un poquito de lo mucho que les quitaron antes.

FRANCISCO Palabra de pájaros. ¡Palabra de Dios!

Dice el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, Alabado Seas:

Los cambios del clima originan migraciones de animales y vegetales que no siempre pueden adaptarse, y esto a su vez afecta los recursos productivos de los más pobres, quienes también se ven obligados a migrar con gran incertidumbre por el futuro de sus vidas y de sus hijos. Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna. (Laudato Si 25)

Y dijo el Papa Francisco en el Encuentro con los Movimientos Populares en Bolivia:

Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos “rostros y esos nombres” se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor.

PREGUNTAS PARA EL DEBATE

1- La Biblia dice: “Dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo y sobre todo animal” (Génesis 1,26). ¿Qué te parece este mandato de Dios a los seres humanos?

2- ¿Qué porcentaje de migrantes hay en tu país? ¿Por qué se fueron? ¿Qué cantidad de remesas envían a sus familias?

3- ¿Tienes familia en Estados Unidos, en Canadá, en Europa? ¿Cómo les va?

4- ¿La migración tiene aspectos positivos? ¿Cuáles?

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