EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

¡Que no ganen ellos, los poderosos, los hombres sanguinarios, sino tú, el Dios de los pobres, nuestro Defensor!

LIBRETO

NARRADOR Entonces Jesús se apartó como a un tiro de piedra y se sentó sobre una roca. Más allá del Cedrón, Jerusalén brillaba, vestida de luna, completamente blanca. Era la noche del jueves 13 del mes de Nisán.

JESÚS ¡Padre!… Si hubiera llegado mi hora, dame fuerzas. Dame valor para no responder con violencia a la violencia de ellos. Si me llevan a juicio, que tenga palabras para denunciarlos en el tribunal. Si me torturan, que sepa callar para no delatar a mis compañeros. Ellos quieren matarme, pero yo no quiero morir. ¡Todavía no!… ¡Dame tiempo, Señor! ¡Necesito tiempo para terminar la obra comenzada! Hay que seguir abriéndole los ojos al pueblo, seguir anunciando tu buena noticia a los pobres. Nuestro grupo está apenas empezando a andar… ¡No, yo no puedo faltar ahora!… Padre, ellos quieren taparnos la boca, quieren ahogar la voz de los que reclamamos justicia. ¡Que no se haga la voluntad de ellos, sino la tuya! ¡Que no ganen ellos, los poderosos, los hombres sanguinarios, sino tú, el Dios de los pobres, nuestro Defensor! ¡Mete tu mano ya, Padre! Saca la cara por nosotros, los humillados de este mundo, los siempre derrotados… ¡y si no, bórrame a mí de tu libro!

NARRADOR Los olivos retorcidos recortaban sus sombras sobre la tierra. Por
el oriente, aparecieron unas nubes que atravesaron con prisa el cielo y ocultaron pronto la luz lechosa de la luna. A lo lejos, los chillidos de los pájaros de la noche rasgaron el aire como avisos de centinela. No hacía frío, pero Jesús comenzó a tiritar.

JESÚS Yo sé que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto. Yo mismo lo he dicho y el espíritu lo entiende, pero luego, cuando llega la hora, la carne tiembla. Tengo miedo, Padre, tengo miedo. Si por lo menos tú me dieras una señal… Dame una señal, una prueba de que tú no me has engañado, de que esta lucha no ha sido en vano. A Gedeón le diste una señal antes de salir a la batalla. A Jeremías le enseñaste una rama de almendro. Mira esa rama, Señor, la rama de ese árbol… si floreciera, si de pronto se abriera la flor blanca del olivo como una señal de paz. ¡Respóndeme, Señor! ¿Por qué te callas?… ¿Es pedir demasiado?… ¡Tú me pediste más a mí! Me pediste que dejara mi tierra y la casa de mis padres. Por ti hablé, por ti me llené de rabia contra los grandes de este mundo y grité en la plaza y en las calles y no me senté a comer en la mesa de los mentirosos. Por ti me he quedado solo. Lo he perdido todo por hacerte caso a ti. ¿Y Tú no puedes darme la señal que te pido? ¿Ni siquiera eso? ¡Habla, responde! ¿O es que todo será un espejismo, como las aguas falsas que se ven en el desierto?

NARRADOR Jesús se dobló y pegó la cara contra la tierra y arañó las piedras
con las manos, con las uñas, desesperadamente. A esa misma hora, Judas, el de Kariot, seguido de una tropa de guardias, atravesó el Cedrón. Los soldados se internaron en la oscuridad y fueron tomando posiciones en la ladera del Monte de los Olivos.

BIBLIOGRAFÍA

  • José Ignacio y María López Vigil, Un tal Jesús, SERPAL, 1980.
  • Imagen de: Wikipedia.
EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

4 comentarios sobre «EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS»

  1. Esto es un ejemplo a seguir, una persona de oración y fe verdadera en momentos difíciles que pasamos y debemos unirnos todos los pobres del mundo en oración constante por un mundo mejor con justicia social e igualdad de oportunidades, dónde disfrutemos todos de la riqueza universal, donde reina la paz y amor verdadero-solidaridad,etc… Necesitamos conocer a JESUCRISTO x experiencia al gran maestro-libertador de todos los tiempos, comprobar el poder de la oración y la fe, eso es lo que nos falta. Investiguemos la BIBLIA, ahí nos muestra el camino correcto y el destino de los imperialistas.

    Candelario Vera, PTO.MALDONADO, PERÚ.

  2. Dios padre, tenía ya el plan previsto para que así sucediera. Y Jesús como hijo obediente siguió su mandato, aunque como todos tuvo su momento de flaqueza como lo tendría todo buen hijo de dios. Más se rindió ante su destino porque sabía que ese sufrimiento sería coronado como una vida eterna y de gloria al lado de dios padre.
    Erick Alejandro Muñiz Z, SALTILLO, MEXICO.

    1. En primer lugar se ha mal interpretado muchos pasajes bíblicos tanto del At como del Nuevo. Un ejemplo es que se interpretó que por culpa de Adán y Eva (relato mítico/para explicar por que existe el mal), San Agustín y también de San Anselmo (juridicista), ponen a Dios airado por la desobediencia de éstos, y rompe las relaciones con el hombre, hasta que en la plenitud de los tiempos Dios envió a su Hijo Jesucristo para redimir a la humanidad con su sacrificio cruento sobre la cruz. Muerto Jesús, el Padre está satisfecho y reanuda la unidad de Él y de la humanidad. Esto es una imagen deprimete, un Dios que se complace el la muerte de su hijo. Se parece a los Dioses Griegos y romanos con todas sus debilidades, enojo, ira, rencor, destrucción. Jesús vino a mostrar todo lo contrario. Dios no ha roto ninguna relación con el hombre porque Dios es Dios (amor) Dios siempre está de nuestra parte para que nos realicemos sin temores, alegres, vitales, creativos.

      Esta mentalidad de San Agustín y San Anselmo, hay que desterrarlas porque no son verdades, son malas interpretaciones que hacen que el hombre se sienta culpable de lo que no lo es.

      Miguel Angel Palacio D, MÉXICO.

    2. Estoy de acuerdo, Miguel. Actualmente se tiene la consecuencia de una, no malinterpretación, sino de una mezcla extraña de diversas culturas que han transformado mensajes y el sentido de muchísimos eventos de gran trascendencia, algo de lo que estoy seguro es que no es el Dios el que prefiere la muerte de su hijo bajo condiciones tan grotescas, sino que el mensaje sólo podía ser entendido por el hombre de esa manera, pues difícilmente se conmueven con únicamente con palabras, sino que reacciona más como su naturaleza primaria.

      Esto no por diferir, sino por exponer uno de los puntos por los que admiro a Jesucristo, fué un hombre visionario y tenaz… digno ejemplo de defender una idea hasta el final.

      Alex Muñiz, SALTILLO, MÉXICO.

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