MUNDO ANIMAL: EL BURRO

Mundo Animal es una serie de micros para conocer mejor a los animales que nos rodean.

ABUELA Adivina, adivinador, ¿a qué animal pertenece este sonido atronador?

EFECTO REBUZNO

NIÑO ¡Así hacen los burros!

CONTROL GOLPE MUSICAL

ABUELA ¡Muy bien!… Ese es el “rebuzno” de un burro. Pero ¿qué más sabes de este simpático animal?

NIÑO Bueno, que los burros… ¡son muy burros! (SONRIE)

ABUELA Esa es la fama que tienen, pero nada que ver con la realidad.

CORTINA GOLPE MUSICALGICO FUNDE CON EFECTO BURRO

LOCUTORA Los burros o asnos pertenecen a la familia de los équidos, igual que los caballos, aunque los burros poseen una memoria mucho mayor que la de sus hermanos.

LOCUTOR Los burros tienen fama de tercos. A pesar de esta mala reputación, son perseverantes, inteligentes y juguetones.

LOCUTORA Los antepasados de los burros fueron asnos silvestres de África y Asia.

LOCUTOR Un burro macho puede cruzarse con una yegua. De este cruce nacerá una mula.

LOCUTORA Curiosamente, la posición de los ojos del burro, le permite verse sus cuatro patas. Por eso, son tan seguros al caminar.

LOCUTOR Aunque usted no lo crea, estos enérgicos animales están en peligro de extinción por culpa de los verdaderos burros… nosotros, los humanos.

CORTINA GOLPE MUSICALGICO

NIÑO ¡Conozcamos y cuidemos los animales!

MUNDO ANIMAL: EL BURRO

9 comentarios sobre «MUNDO ANIMAL: EL BURRO»

  1. Nunca hubiese siquiera imaginado tanta ternura e inteligencia en un animalito tan castigado por la furia brutal del ser humano. Cuando era niña oí decir a mi abuela que uno de mis tíos a machetazos le bolo las dos orejas a su asno por quedarse echado a medio puente de un río caudaloso y traicionero como es el de canaletas. A mi me pareció horrible y cuando ese hombre llegaba a mi casa no podía ni hablarle… me molestaba. Ahora sé que mi conciencia no se equivoca gracias de verdad yo le enseñare a mi nieta y sobrinos la verdad sobre ese magestuoso animal.
    Maricela Cruz Hernandez, ORIZABA,VERZCRUZ, MÉXICO.

  2. SOBRE EL ASNO:

    Es común que se utilice el vocablo “burro” para tratar de desmerecer a alguien por su escaso nivel cultural, por actitudes o frases torpes, o porque, momentáneamente, no comprende algo con rapidez. Aprendemos esa expresión desde pequeños y la incorporamos a nuestro vocabulario, imitando lo que oímos. Todos lo hemos hecho alguna vez. También yo, naturalmente, pero, confieso que al pronunciar esa palabra, sentía un dejo de pudor; algo así como una lucecita amarilla de prevención se encendía dentro de mí.

    Un día, un amigo – profesor de literatura – me hizo conocer uno de los textos más entrañables que se han escrito sobre un animal, en este caso sobre el burrito. Hoy quiero compartirlo con ustedes y estoy segura de que se estremecerán de ternura por ese humilde y noble animal. Cada vez que, inconcientemente vayan a repetir el “insulto”, hurgaran rápidamente en sus mentes buscando algún vocablo sustitutivo para adjetivar a quien queremos desmerecer realmente, pero ya jamás le diremos a nadie “burro”: no lo merece ni el ser a quien intentamos descalificar, ni al manso y tierno asno.

    EL ASNO, de JOSÉ ENRIQUE RODÓ

    “ Asno del pesebre donde el Señor vino al mundo cuando era niño, yo te querìa y te admiraba. Eras, en aquel espectàculo, el personaje que me hacìa pensar. Iniciaciòn preciosa que te debo. Por amor a tì, por la caridad y compasiòn con que me inundabas el alma, me hiciste concebir los primeros asomos de duda sobre el orden y arreglo de las cosas del mundo, y aún sospecho que, por este camino, me llevaste, con inocencia de los dos, a los alrededores y arrabales de la herejìa.

    Verás cómo. Yo, prendado de la gracia inocente y dulce que hay en tì – y que no suelen percibir los hombres, porque se han habituado a mirarte con la torcida intenciòn de la ironía – me interesaba por tu suerte. Viéndote allì, junto a la cuna de Dios, me figuraba que te era debido algùn género de gloria. Entonces preguntaba cuàl fue tu destino ultratelùrico, y me decìan que para los asnos no hay eternidad. Para los asnos no hay en el mundo sino trabajo, burla y castigo, y despuès del mundo, la nada…La Nueva Ley no modificò en esto las cosas.El sacrificio del Hijo de Dios, no te alcanzó. De poco te valiò estar presente en el nacimiento del Señor, ni màs tarde llevarlo sobre tu lomo en la entrada de Jerusalem, entre palmas y vìtores. Ni mejorò tu suerte en la tierra, ni, lo que es peor, se te franqueò el camino del cielo. A mí, este privilegio de la promesa de otra vida para el alma del hombre, con exclusión de la candorosa alma animal, capaz de inmerecido dolor remunerable y capaz tambièn de una bondad que yo no habìa aprendido todavìa a discernir de la bondad humana, porque aún no habìa estudiado libros de filosofìa, se me antojaba un tanto injusto y me dejaba triste. Cómo! El perro fiel y abnegado que muere junto a la tumba del amo acaso torpe y brutal; el león hecho pedazos en la arena infame; el caballo que conduce al héroe y participa del ímpetu heroico; el pájaro que nos alegra la mañana; el buey que nos labra el surco; la oveja que nos cede el vellón, no recogeràn siquira las migajas del puro festìn de gloria a que nos invita el amor de Dios despuès de la muerte…? De esta manera me acechaba la pravedad herética tras el retablo de Navidad.

    Quedábamos en que para tì no hubo Nochebuena. Asno amigo: pero siglos despuès estuviste a dos dedos de la redenciòn. Un paso màs y te ganas los fueros de la inmortalidad, con el suplemento de alguna tregua y alivio en tu condiciòn terrena. Fue cuando, en humilde pueblo de la Umbría, apareciò aquel hombre vago, y tal vez loco, que se llamò Francisco de Asís. Venturoso momento! La piedad de este hombre se extendìa como los rayos del sol sobre todo lo creado. Sentía, presa de exaltadas ternuras, su fraternidad con las aves del cielo, con las bestias del campo y hasta con las fieras del bosque. Hablaba amorosamente del Hermano Lobo, del Hermano Cordero y de la Hermana Alondra. Era como el corazòn de Cristo rebosando de su amor por nosotros y derramàndose sobre la naturaleza. Parecìa venido a predicar un Testamento Novìsimo ante el cual el nuevo pasase a viejo. Yo creo, y Dios me perdone, que a él tambièn le acechaba la herejìa! Pero se detuvo, o no lo comprendieron del todo, y la naturaleza siguiò sin Nochebuena. Tú, Asno hermano, perdiste con ello tu redenciòn, y acaso no perdimos menos los hombres.

    Ah, si el dulce vago de Asís se hubiera atrevido…!”

    Raquel Gutiérrez

  3. Tremenda producción educativa.Concuerdo con la persona que dijo que no es apropiado compararnos con el burro.Pero si dejamos ese detalle de lado debo decir que es estupendo el radioclip, ya deseo escuchar otros, sobre animales distintos.
    Altagracia Ventura, PUERTO PLATA.

  4. Es una forma entretenida para educar en el cuidado de los animales. Lo que no concuerdo es en afirmar que nosotros somos burros. El Radialista cometió un grave error en hacer esa afirmación, tal vez en la próxima lo pueda mejorar y no llegar a compararnos a los animales.
    Masiel Grullon, SANTA ELENA.

  5. He seguido sus buenas producciones radiofónicas a través de esta web y debo decir que ustedes tienen muy buen criterio a la hora de crear audios como este hermoso radioclip acerca del burro.
    Eddy Perez, MAIMON.

  6. No sabía que la posición de los ojos del burro le permite verse las cuatro patas. Tienen razón al decir que los burros son maltratados por lo que deberíamos apreciarlo más. Me encata este radioclip motiva a conocer y proteger a los animales.
    Carlos Javier.

  7. He enviado este correo a Juandy y quiero compartirlo con ustedes, recuerden que soy un enfermo con su página y sus libretos; con ustedes, aquí va el correo: «Me parece muy buen libreto. Lo leí en Radialistas. Adelante. También yo me intereso en los temas de Radialistas y de ecología. Soy Radialista Apasionado.
    Estoy a la orden juandi, también soy dominicano. Me puedes contactar.»
    Con afectos,

    Pedro, REPUBLICA DOMICANA .

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