NO ME LO CONTARON… ME PASÓ A MÍ

Este radioclip no tiene audio.

Podemos grabar testimonios recientes. O vivencias pasadas. O incluso, la historia de toda una vida.

MUJER Imagínese, yo estaba sentada en el parque con la Claudita… La niña se pone a jugar con unos muñequitos y yo me adormilo… En eso, la anciana ladrona que se acerca… Ni me di cuenta cómo pasó, pero cuando abrí los ojos ya no había niña ni anciana… ¡Gritando llegué a la policía!

El testimonio puede ser de un hecho reciente. O de una vivencia pasada. O incluso, la historia de toda una vida. Por ejemplo, una muchacha adicta relata cómo pudo rehabilitarse. O el testimonio de un deportista minusválido. O el de una indígena que llegó a dirigenta sindical.

¿Cómo trabajar estos testimonios en la radio?

Lo primero, editar el audio. Escúchalo y elimina repeticiones, recorta los momentos menos significativos o que se escuchan mal. Compacta la grabación. A veces, por un falso respeto al testigo o la testiga, el relato se vuelve largo y hasta tedioso.

Ya editado, embellecemos el relato. En dos o tres momentos puedes sustituir lo que se cuenta por una escena dramatizada. Estos “globitos” pueden durar 20 ó 30 segundos. O más, si la acción se presta a ello. O menos, si solamente intercalas un par de frases.

Puedes acompañar el testimonio con efectos sonoros. Si el testigo está narrando un accidente de carro, pones en tercer plano el chirrido de llantas. Si la testiga cuenta cómo las mujeres de la organización fabricaron sus propias casas, pones ruidos de albañilería.

Utiliza también la música. No pongas fondo durante todo el testimonio, pero sí arropa los momentos más emotivos con un instrumental. La selección debe adecuarse al sentimiento que quieras resaltar.

Una buena posibilidad es abrir y cerrar el testimonio con la estrofa de una canción referida al contenido. Si se trata de un migrante, te servirá “Buscando visa para un sueño” de Juan Luis Guerra.

¿Cuánto dura un testimonio? Entre 5 y 10 minutos es un buen tiempo. Pero esto depende de la intensidad del relato y la calidad de la producción.

Hay testimonios tristes, trágicos, espeluznantes. Otros son alegres, divertidos o de aventuras. Algunos sirven para denunciar la corrupción y otros consolidan los valores ciudadanos.

En cualquier caso, puedes aprovechar este formato para dinamizar un debate, ampliar una información o desencadenar la participación del público en una radiorevista.

MUJER Busqué por aquí y por allá… Me volví loca… Pero, al fin, una vecina conocía a la anciana que robó a mi hija… Después de tres meses pude encontrarla… ¡Ay, san Antonio bendito, patrón de lo que se pierde!

NO ME LO CONTARON… ME PASÓ A MÍ

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