SIN MÁSCARAS

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¿Qué podemos hacer desde una radio ciudadana para combatir la homofobia?

En las calles de Quito escribieron este grafiti:

SER HOMOSEXUAL ES COSA DE HOMBRES

Le sobra razón a la frase. Porque soportar esta discriminación es una tarea que requiere de tanto valor como paciencia. La homofobia sigue siendo uno de los prejuicios más incrustados en la mentalidad de la gente, incluso de personas que han estudiado y deberían saber algo de sicología y biología.

Pero no. Seguimos señalando con el dedo, ridiculizando, considerando la orientación homosexual como una enfermedad o, peor aún, como un delito.

¿Qué podemos hacer desde una radio ciudadana para combatir la homofobia?

Muchas cosas. Para comenzar, desprejuiciar nuestras propias cabezas y tratar a los compañeros o compañeras homosexuales con total respeto y naturalidad. No son “bichos raros”. Son personas con una orientación sexual diferente a la norma biológica y social, pero igualmente legítima.

Otra cosa indispensable es eliminar de la programación los chistes y las músicas homofóbicas. Si un animador hace burla de los homosexuales, hay que llamarle la atención.

En las radiorevistas juveniles o dedicadas a la familia, podemos entrevistar a un gay o una lesbiana para que nos cuenten su vida, sus razones, sus opciones. En las mesas de debate, podemos incluir temas como el matrimonio homosexual, la validez de todas las opciones sexuales en el marco de los Derechos Humanos. Y el 28 de junio, Día del Orgullo Gay-Lésbico, haremos spots sobre la diversidad sexual.

También podemos abrir programas específicos. En Radio Universidad de Managua, Aníbal Martínez conduce un espacio nocturno llamado “Sin Máscaras”. Él es homosexual y no tiene ningún reparo en manifestarlo. (Hay que ser muy valiente para desafiar a una sociedad extremadamente machista como la nica.)

“Sin Máscaras” es muy escuchado. Recibe llamadas de lesbianas y gays. Lo llaman bisexuales y transexuales. Y Aníbal les conversa con camaradería. Les da consejos para prevenir enfermedades sexuales. Y los saca al aire (que es una manera de salir del closet) para que cuenten sus amores y sus temores.

¿Y si abrimos un espacio producido por alguna organización de homosexuales donde ellos y ellas puedan expresar sus inquietudes, intercambiar, sentirse respetados, superar la tan frecuente autodiscriminación?

SIN MÁSCARAS

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