18 FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

Consultorio privado

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    VENDEDOR —A ver, a ver, caserita, ¿qué le despachamos hoy?
    CASERA —Lo de siempre. Me da una libra de pan y una libra de fideos.
    VENDEDOR —Muy bien. Una librita de pan y otra de fideos… Aquí tiene. Son cien pesos.
    CASERA —¿Cómo ha dicho?
    VENDEDOR —Cien pesos, señora. 50 de pan y 50 de fideos.
    CASERA —Pero, ¿cómo van a ser 100 pesos si ayer yo compré lo mismo por 80?
    VENDEDOR —Ayer es ayer. Y hoy es hoy. La inflación, señora. In-fla-ción. Todo se infla, todo sube.
    CASERA —Pies espéreme un rato entonces. Voy a buscar más dinero en

    Y la señora fue y la señora volvió…

    CASERA —Aquí están los cien pesos…
    VENDEDOR —Lo siento, señora. Ya es tarde.
    SEÑORA —Pero, ¿qué pasa ahora?
    VENDEDOR —Ya se lo dije: la inflación. Acaba de subir ahoritita mismo el pan y también los fideos. Ya están a 120.
    CASERA —Pero, óigame, abusivo, ¿usted cree que el dinero yo lo empollo o que sale de una mata?
    VENDEDOR —¡No me grite a mí, señora! A nosotros también nos suben.
    CASERA —¿Y a quién le grito, entonces? A mí no me alcanza…

    ESTABA EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS.
    CUANDO EL PUEBLO SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Señores del Fondo Monetario Internacional. Estimados doctores: me dirijo a su consultorio privado ya que ustedes tienen experiencia profesional en estos asuntos. Verá, soy el presidente de un país pobre. Hay poco pan y poco fideo en las tiendas. Y por este motivo, los comerciantes suben y suben los precios. Y los compradores, como es natural, protestan y protestan. ¿Qué puedo hacer para detener la inflación? ¿Qué me aconsejarían ustedes? Firma, un presidente preocupado por el hambre de su pueblo.

    …CUANDO EL PUEBLO SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LO HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Señor presidente: recibimos su atenta cartita y el asesor del Fondo me encarga que le responda. No se preocupe tanto. En la economía, como en la vida, todo tiene solución. Para eso está el Fondo, para ayudarlo a salir de la crisis. Como usted sabrá, el Fondo Monetario Internacional, FMI, fue creado al final de la segunda guerra mundial por inspiración de los Estados Unidos de América. El Fondo tiene sus oficinas aquí en los Estados Unidos y está al servicio de los Estados… ejem… perdón, al servicio de todos los países, especialmente, de los más pobres. En fin, vayamos a su caso. Ahora, relájese… concéntrese… serénese… y atienda bien nuestro consejo…

    DOCTOR —Veo-veo… veo momentos adversos. El caso es grave, gravísimo. Hay que bajar esa fiebre de los precios… Capricornio… ¿Qué dice la influencia de Capricornio? Brrr… Dice frío, hielo, escarcha… Congelar. Congelar es la palabra.
    SECRETARIA —Espero que nuestro consejo quede claro, amigo. Para bajar la inflación, congele los salarios. Teniendo menos dinero en la mano, los obreros de su país comprarán menos pan y menos fideos. Y al haber menos compradores, los precios bajarán enseguida. Atentamente, el Fondo Monetario.

    OBRERO 1 —¡Lo que faltaba! ¡Estamos mal y encima nos bajan los salarios! ¿Oyeron al presidente? (FINGE) «¿Por qué suben los precios? Porque hay muchos que quieren comprar pan»… ¡Los precios suben porque no hay pan, caramba! Eso lo sabe hasta un niño de teta!
    OBRERO 2 —Es que mentir no cuesta dinero. Estos quieren acabar con el hambre matando a los hambrientos. ¡Maldito gobierno! ¡Que congele a su madre si la tiene!

    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS CUANDO EL
    OBRERO SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Doctores del Fondo Monetario: los obreros han comenzado huelgas y protestas en todas las fábricas. Esto me angustia. Pero todavía me angustia más el ver que la fiebre no retrocede. Bajé los salarios, pero los precios siguen arriba. Los dueños de las fábricas de pan y de fideos, que dicen que ellos no quieren perder. ¿Qué medida debo tomar frente a esto? No me dejen solo. Oriéntenme.

    …CUANDO EL OBRERO SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LO HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Querido presidente: seguimos un caso con mucho interés. Usted nos dice que todavía no han bajado los precios. Calma, no se preocupe. El Fondo no duerme, vela por usted. Ahora, serénese, relájese… y escuche el consejo.
    DOCTOR —Acuario… Estamos bajo el signo de Acuario. Signo de paz. La paz del campo, los campos sembrados, el regalo de la cosecha…
    SECRETARIA —Ahí debe actuar ahora, señor presidente. En las cosechas de los campesinos. Ellos son hombres de paz. Regalan lo que tienen. Pagando baratos los productos del campo, podrán venderse también baratos en los mercados de la ciudad. Y así, bajará la fiebre de la inflación. Saludos cariñosos del Fondo Monetario.

    CAMPESINO —Quiebra la soga por lo más delgado, hermanos. ¿Cómo vamos a aguantar así los campesinos? Si vendemos tan bajo, ¿qué nos queda para vivir después? Y si no vendemos, se pudre.

    CAMPESINO Y OBRERO
    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS
    CUANDO EL CAMPESINO SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Doctor, los campesinos están furiosos. Se les nota en la cara. Pero han tenido que vender barato. Otro remedio no les queda. Sin embargo, lo increíble es que los precios en las tiendas todavía no bajan. Los intermediarios entre el campo y la ciudad son muchos. Y ninguno quiere perder. ¿Qué solución habrá?

    …CUANDO EL CAMPESINO SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LO HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Presidente querido, usted está empeñado en alcanzar una meta y cada día encuentra más dificultades porque no tiene la paciencia necesaria. Olvídese de los obreros y los campesinos. Su atención debe concentrarse en los hombres de empresa, en los fabricantes de pan y fideos, en todos esos que se niegan a bajar los precios. Concéntrese bien, concéntrese…
    DOCTOR —Veo-veo… veo pescaditos en el mar. El signo de Piscis. Veo puertas abiertas… no, no… Son puertos abiertos… Por el mar llegan los amigos. No se cierre a las nuevas relaciones…
    SECRETARIA —Esperamos que haya quedado claro. Usted debe abrir las fronteras, quitar las trabas de las aduanas. Deje entrar en su país el pan y los fideos de otros países. La libre competencia frena la inflación. Los productos de fuera obligarán a bajar los precios a los fabricantes de dentro. Por cierto, las industrias de Estados Unidos tienen muchos sobrantes de pan y de fideos. Se los damos a buen precio. Aproveche esta ocasión. Lo saluda como siempre, el Fondo Monetario.

    EMPRESARIO —Colegas empresarios y fabricantes de fideos: el que está en el lodo, quiere enlodar a otro. ¿A dónde nos va a llevar este gobierno irresponsable, díganme? ¡Ha abierto de par en par las aduanas! Traen de fuera la harina, la pasta, los envases… ¡Nuestras empresas van a la ruina!

    CAMPESINO Y OBRERO
    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS
    CUANDO LA EMPRESA SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Doctor, estoy sufriendo mucho. Presiento maniobras contra mí. Ahora también los empresarios se amotinan. Las fábricas nacionales han ido a la quiebra. Sí, como ustedes decían, los precios han bajado trayendo las cosas de fuera. Pero, al cerrarse las fábricas del país, los obreros han quedado sin trabajo y sin dinero para comprar nada. Total, que aunque estén baratos, ahora sobra el pan y los fideos en las tiendas. Nadie compra, nadie vende. Y yo no veo cómo parar este derrumbe. ¿Qué me aconsejan? En la necesidad se prueban los amigos. Ayúdenme, por favor.

    …CUANDO LA EMPRESA SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LA HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Señor presidente, comprendemos que su país atraviesa un mal momento. Pero no se atormente demasiado. Cuando el Fondo da la llaga, da el remedio que la sana. Vamos, serénese… tranquilícese… Usted no ve la salida, pero el Fondo sí la ve…
    DOCTOR —¡La veo, la veo venir! ¡Oh gran poder de Aries y de Tauro! ¡Confluencia de estrellas benéficas! Desde el Norte viene… ya se acerca, ya llega… ¡La suerte! ¡¡La buena suerte!!
    SECRETARIA —¡Felicitaciones, amigo! El Fondo Monetario autoriza un préstamo para reactivar su desmayada economía. Los muchachos del Banco Mundial pasarán a visitarlo próximamente. Confíe en ellos tanto como en nosotros. Todos trabajamos por la causa.

    GRINGO —Señor presidente, Fondo Monetario ha autorizado este préstamo por 50 millones de dólares.
    PRESIDENTE —¡50 millones! ¡Qué alegría me dan! ¡Es la primera buena noticia que recibo desde que gobierno este país!
    GRINGO —¿Y en qué piensa utilizar el dinero, presidente?
    PRESIDENTE —Bueno, en reactivar la economía, como le dije…
    GRINGO —Si quiere reactivarla, haga inversiones seguras. Nuestras empresas tienen mucho interés en venir a su país. La Internacional Wonderful Company es una de las más interesadas. Así el dinero del préstamo quedará en nuestras… ejem… creará fuentes de trabajo, quiero decir. ¿Qué le parece?
    PRESIDENTE —No es mala idea.
    GRINGO —Le recuerdo que los intereses del préstamo están al 12 por ciento. Pero son flotantes.
    PRESIDENTE —¿Cómo flotantes?
    GRINGO —Pueden subir, pueden bajar… Depende de complejos factores económicos.
    PRESIDENTE —Como estoy ahogándome, será bueno flotar de cualquier manera.
    GRINGO —Amigo, nos veremos el año próximo. No olvidar los intereses, okey.

    PRESIDENTE —Doctor, mi querido doctor: me siento aliviado, desahogado… Le agradezco tanto los millones que le han prestado a mi país. Ahora sí se solucionará la crisis. A propósito, me informaron los del Banco que ese préstamo deberá ser devuelto en la moneda de ustedes, en dólares. Pero, ¿de dónde puedo sacar yo los dólares? Mi país vende en el extranjero semillas de marañón. Como usted imaginará, pocos dólares conseguidos con ellas. Espero, como siempre, su atinado consejo. Un abrazo entusiasta de un presidente esperanzado.
    SECRETARIA —Siempre recordado presidente: como usted comprenderá, las deudas hay que pagarlas en dólares y no en pesos. Aquí en Estados Unidos su moneda no sirve ni para jugar al monopoli. Pero usted puede conseguir dólares. Esas semillas de marañón que menciona son muy sabrosas. Las mastican a toda hora. También alegran mucho los cócteles del Fondo. Sí, aquí se venderían bien. Pensando en esas deliciosas semillitas nativas, le damos nuestro consejo. Póngase cómodo, relájese, escuche…
    DOCTOR —¡Luz de Géminis con ascendente en Cáncer! Veo marañón, todo marañón, maraña de marañón… ¡Aumente, aumente!
    SECRETARIA —Aumente la producción de marañón, amigo. Los dólares se consiguen vendiendo más, exportando más…
    PRESIDENTE —Ya lo hice. Toda la tierra, hasta la del cementerio, está sembrada de marañón. Pero al ir a vender las semillas, ustedes mismos nos han bajado los precios en el mercado internacional. Y ahora resulta que, produciendo el doble, sacamos el mismo dinero que antes.
    DOCTOR —Veo-veo… ¡la cola de Leo!… ¡Disminuya, disminuya!
    PRESIDENTE —¿Que disminuya qué?
    SECRETARIA —Disminuya las importaciones, amigo. Compre menos, traiga menos mercancías del extranjero. Por supuesto, no rechace las de Estados Unidos, sino las de otros países.
    DOCTOR —¡La balanza de Libra!
    SECRETARIA —Exporte más, importe menos… ¡Así equilibrará su balanza comercial!
    COMERCIANTE —Y los comerciantes, ¿qué? ¿Ahora nos toco a nosotros cargar el muerto?

    EL COMERCIO Y LA EMPRESA
    CAMPESINO Y OBRERO
    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS
    CUANDO EL COMERCIO SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Ahora también los comerciantes están en contra mía. Pero no es sólo eso lo que me agobia. Los meses corren, vuelan, y pronto deberé pagar el préstamo y no tengo los dólares suficientes. Estoy muy alterado.

    …CUANDO EL COMERCIO SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LO HIZO CALLAR

    SECRETARIA —No se altere por los comerciantes. Ladran pero no muerden. Tampoco se preocupe tanto por el capital de la deuda. Eso puede quedar ahí. Nosotros casi preferimos que usted no lo pague por ahora. Preocúpese sí, de pagar los intereses. Usted tiene un medio sencillo para conseguir los dólares que necesita…
    DOCTOR —La estrella de Virgo bajando, la estrella de plata, la plata que baja…
    SECRETARIA —Devalúe su moneda. Con la devaluación, le quedará más dinero para pagarnos a nosotros…
    PRESIDENTE —Bajé la moneda, pero subieron los precios. La fiebre aumenta. La inflación está por las nubes.
    SECRETARIA —No se impaciente. La curación toma su tiempo.
    DOCTOR —¡La estrella de Virgo sigue bajando, baja, baja…!
    PRESIDENTE —Otra devaluación. No sé a dónde vamos a parar. Para comprar fuera, ahora pagamos el doble. Y para vender fuera, nos pagan la mitad.
    SECRETARIA —Calma, serenidad. El remedio está actuando.
    PRESIDENTE —Pero, ¿está seguro que…?
    DOCTOR —¡Virgo! ¡Virgo! Un poco más, un poco más bajo…
    PRESIDENTE —Volví a devaluar. Cunde el pánico. Ya nadie quiere poner el ahorro en nuestros bancos. El dinero se va del país, los capitales se fugan. La banca nacional se va de cabeza.

    LA BANCA, EL COMERCIO
    EL COMERCIO Y LA EMPRESA
    CAMPESINO Y OBRERO
    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS
    CUANDO LA BANCA SE PUSO A GRITAR

    SECRETARIA —Señor presidente, mantenga su estado de ánimo. No se intranquilice por la banca nacional. La nuestra puede comprarla y no pasará nada. El dinero de su país lo guardaremos con gusto en nuestros bancos, ¿okey?

    …CUANDO LA BANCA SE PUSO A GRITAR
    VINO EL FONDO Y LA HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Su única preocupación debe consistir en reunir los dólares necesarios para pagar los intereses de la deuda.
    PRESIDENTE —Pero, ¿de dónde saco los dólares? ¿Qué más puedo hacer? Cada vez hay menos pan en el mercado. Los fideos ya ni se recuerdan. Ni vienen de fuera ni se producen dentro. Yo mismo, a falta de pan, estoy comiendo galletas. Aumentan los disturbios callejeros. Estoy desbordado por esta situación.
    SECRETARIA —Relájese, serénese… Su país necesita escuchar ahora nuestra gran palabra…
    DOCTOR —Veo-veo… Veo una palabra que empieza por
    SECRETARIA —¿Qué palabra será?
    DOCTOR —Austeridad.
    SECRETARIA —¿Escuchó bien?
    DOCTOR —Austeridad.
    SECRETARIA —¿Está claro?
    PRESIDENTE —Claro, claro… Claro estaba el huevo y tenía un pollo dentro.
    SECRETARIA —No desconfíe. El sacrificio es necesario para triunfar. Haga un plan general de austeridad. Elimine todo lo que no produce dinero. Por ejemplo, recorte el presupuesto de salud, de educación, de obras públicas. Dele vacaciones a maestros y estudiantes, a médicos, artistas y empleados públicos.

    EMPLEADO Y ARTISTA
    ARTISTA Y MAESTRO
    MAESTRO Y ALUMNO
    EL ALUMNO Y LA BANCA
    LA BANCA, EL COMERCIO
    EL COMERCIO Y LA EMPRESA
    CAMPESINO Y OBRERO
    EL OBRERO Y EL PUEBLO
    Y EL PUEBLO CALLADO AGUANTANDO LA CRISIS
    CUANDO EL PUEBLO DE NUEVO SE PUSO A GRITAR

    PRESIDENTE —Doctor, seguí su consejo. Pero el descontento aumenta. Los estudiantes queman llantas en las esquinas. Los empleados públicos despedidos arman piquetes en las calles. Los campesinos han bloqueado las carreteras. Se habla de huelga general. Se habla también de varios grupos alzados en la montaña. Realmente, no sé qué hacer. Sufro de insomnio, tengo pesadillas horripilantes. Claro, con lo ahorrado en escuelas y hospitales, tendré dólares para pagar a fin de año… el problema es que… no sé si llegaré a fin de año…

    …CUANDO EL PUEBLO DE NUEVO SE PUSO A GRITAR
    DE NUEVO EL FONDO LO HIZO CALLAR

    SECRETARIA —Presidente, sus cartas reflejan desconfianza y nerviosismo. ¿Qué teme? Bajo el signo de Escorpio son propios los vómitos, las convulsiones, los espasmos sociales. Sea firme. Pruebe su temple. Compruebe su aparato defensivo.
    DOCTOR —¡Sagitario! ¡Por fin, Sagitario, el arquero del cielo, el de la buena puntería!
    SECRETARIA —Es la hora de comprar armas. Modernice su ejército. Nosotros le podemos suministrar todo lo que necesita y a buen precio. También le aconsejamos una eficaz política de control de natalidad. Siempre sale más barato eliminar a los guerrilleros en las pancitas de sus mamás que después, en las montañas. Por cierto, no olvide pagar sus intereses.

    …CUANDO EL PUEBLO SE PUSO A LUCHAR

    MILITAR —De cantitos nada. ¡¡Se acabó!!
    PRESIDENTE —Doctor, el foco infeccioso ha sido eliminado. Claro, para evitar riesgos, hemos tenido que exterminar poblaciones enteras. Ya en el país reina la calma. Pero siempre aparece la dificultad donde menos uno la espera. Al comprar armas, me he quedado sin un dólar para pagar la deuda que tenemos con ustedes. Les consulto si no podrían hacernos un segundo préstamo para poder pagar los intereses del primero. ¿Qué me responde a esto?
    SECRETARIA —Petición aceptada. Pero como usted empleará ese nuevo préstamo en pagar los intereses del anterior, no se lo haremos llegar en efectivo. Simplemente, se lo anotaremos en nuestros libros. ¿No le parece más cómodo y rápido? Naturalmente, con este seguro préstamo, el capital de su deuda aumenta. Y el próximo año, tendrá que pagar mayores intereses. Sea feliz. Y disfrute la Navidad. ¡Merry Christmas!
    PRESIDENTE —Doctor, doctor, haga algo por mí. Aquí está pasando algo muy extraño. Hay signos, pero otros signos muy peligrosos… Presagio un desastre. Tengo fundadas razones para creer que el pueblo no estaba tan controlado como le dije en mi anterior carta. Por otra parte, haciendo balance del año, compruebo que no hay pan ni fideos, ni trabajo ni hospitales, ni dinero, ni siquiera semillas de marañón… Aquí no queda nada. Y a pesar de todo, a pesar de los pesares, la fiebre no baja, doctor. La inflación está más inflada que nunca. Se despide de usted, un país en agonía.
    VECINA —¡Qué agonía ni qué estrellitas del cielo! Vamos a ver ahora mismo a ese país enfermo antes que lo acabe de rematar ese doctor que le recetó tanto disparate!
    ABUELO —Pero, señora, ¿qué le pasa? ¿A dónde va…?
    VECINA —¿Pero, usted no ve que ese matasanos, ese Fondo Ladronario, le da cada vez un remedio peor que el anterior, un remedio peor que la enfermedad? Vamos, vamos…
    ABUELO —¿Y usted qué va a hacer? No se meta en lo que…
    VECINA —Déjeme a mí. Yo también entiendo de leer la suerte, yo sé algo de esas cosas… ¿Sabe qué necesita ese país? Una medicina fuerte, fuerte… Aquí hace falta una cura de caballo.
    ABUELO —Pero, ¿qué cura, señora?
    VECINA —Ay, señor, usted está más bobo que el presidente de las cartitas. ¿Todavía usted no sabe cómo se endereza ese país enfermo?
    ABUELO —¿Yo? No sé, estoy confundido…
    VECINA —¿Confundido? Pues concéntrese, relájese…
    ABUELO —¿Qué le pasa, señora?
    VECINA —Veo-veo…
    ABUELO —¿Qué ve, qué ve usted?
    VECINA —Veo una palabra… y en esa palabra huelo la solución!
    ABUELO — ¿Una palabra? ¿Qué palabra?
    VECINA —Una palabra que empieza por «erre» y termina por «ón».

    …CUANDO EL PUEBLO SE PUSO A LUCHAR
    ¡NI EL MISMO FONDO LO HIZO CALLAR!

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