BOLETÍN Y ELEGÍA DE LAS MITAS (2)

Segunda parte del poema Boletín y Elegía de las Mitas de César Dávila Andrade.

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LIBRETO

A Tomás Quitumbe, del propio Quito, que se fue huyendo
de terror, por esas lomas de sigses de plata y pluma,
le persiguieron; un alférez iba a la cabeza.
Y él, corre, corre gimiendo como venado.
Pero cayó, rajados ya los pies de muchos pedernales,
Cazáronle. Amarráronle el pelo a la cola de un potro alazán,
y con él, al obraje de Chillos,
a través de zanjas, piedras, zarzales, lodo endurecido.
Llegando al patio rellenáronle heridas con ají y con sal,
así los lomos, hombros, trasero, brazos, muslos.
El, gemía revolcándose de dolor: “Amo Viracocha, Amo Viracocha”.
Nadie le oyó morir.

Y a mama Susana Pumancay, de Panzaleo;
su choza entre retamas de mil mariposas ya de aleteo;
porque su marido Juan Pilataxi desapareció de bulto,
le llevaron, preñada, a todo paso, a la hacienda;
y, al cuarto de los cepos en donde le enceparon la derecha,
dejándole la izquierda sobre el palo.
Y ella, a medianoche, parió su guagua
entre agua y sangre.
Y él dio de cabeza contra la madera, de que murió
Leche de plata hubiera mamado un día, Carajú!

Minero fui, por dos años, ocho meses.
Nada de comer. Nada de amar. Nunca vida.
La bocamina fue mi cielo y mi tumba.
Yo, que usé el oro para las fiestas de mi Emperador,
supe padecer con su luz,
por la codicia y la crueldad de otros.
Dormimos miles de mitayos,
a pura mosca, látigo, fiebres, en galpones,
custodiados con un amo que sólo daba muerte.
Pero, después de dos años, ocho meses, salí,
salimos seiscientos mitayos,
de veinte mil que entramos.
Pero, salí. ¡Oh, sol reventado por mi madre!
Te miré en mis ojos de cautivo.
Lloré agua de sol en punta de pestañas.
Y te miré, Oh Pachacámac, muerto
en los brazos que ahora hacen esquina
de madera y de clavos a otro Dios.
Pero salí. No reconocía ya mi Patria.
Desde la negrura volví hacia el azul
Quitumbe de alma y sol, lloré de alegría.

Volvíamos. Nunca he vuelto solo.
Entre cuevas de cumbre, ya en goteras de Cuenca,
de Pedro Axitimbay, mi hermano.
Vile mucho. Mucho vile, y le encontré el pecho.
Era un hueso plano. Era un espejo. Me incliné.
Me miré, pestañeando. Y me reconocí. ¡Yo era él mismo!
Y dije:
¡Oh Pachacámac, Señor del Universo!
Oh Chambo, Mulaló, Sibambe, Tomebamba;
Guangara de don Nuño Valderrama.
Adiós. Apachacámac, Adios. Rinimi, ¡no te olvido!
A ti, Rodrigo Núñez de Bonilla.
Pero Martín Montanero, Alonso de Bastidas,
Sancho de la Carrera, hijo. Diego Sandoval.
Mi odio. Mi justicia.
A ti, Rodrigo Darcos, dueño de tantas minas,
de tantas vidas de curicamayos.
Tus lavaderos del Río Santa Bárbara.
Minas de Ama Virgen del Rosario en Cañaribamba.
Minas del gran cerro de Malal, junto al río helado.
Minas de Zaruma; minas de Catacocha. ¡Minas!
Gran buscador de riquezas, diablo del oro.
¡Chupador de sangre y lágrimas del Indio!
Qué cientos de noches cuidé tus acequias, por leguas
para moler tu oro,
en tu mortero de ocho martillos y tres fuelles.
Oro para ti. Oro para tus mujeres. Oro para tus reyes.
Oro para mi muerte. ¡Oro!

Pero un día volví. ¡Y ahora vuelvo!
Ahora soy Santiago Agag Roque Buestende,
Mateo Camaguara, Esteban Chuquitayupe, pablo Duchinachay,
Gregorio Guartatana, Francisco Nati-Cañar, Bartolomé Dumbay.
Y ahora, toda esta Tierra es mía.
Desde Llangagua hasta Burgay;
Desde Irubí hasta el Buerán;
desde Guaslán, hasta Punsara, pasando por Biblián.
Y es mía para adentro, como mujer en la noche.
Y es mía para arriba, hasta más allá del gavilán.
Vuelvo, álzome!
Levántome después del Tercer Siglo, de entre los Muertos!
Con los muertos, vengo!
La Tumba India se retuerce con todas sus caderas
sus mamas y sus vientres.
La Gran Tumba se enarca y se levanta
después del Tercer Siglo, dentre las lomas y los páramos,
las cumbres, los yungas, los abismos
las minas los azufres, las campaguas.
Regresó desde los cerros, donde moríamos
a la luz del frío.
Desde los ríos, donde moríamos en cuadrillas.
Desde las minas, donde moríamos en rosarios.
Desde la Muerte, donde moríamos en grano.
Regreso
¡Regresamos! ¡Pachacámac!
¡Yo soy Juan Atampam! ¡Yo, tam!
¡Yo soy Marcos Guamán! ¡Yo, tam!
¡Yo soy Roque Jadán! ¡Yo tam!
¡Comaguara, soy. Gualanlema, Quilaquilago, Caxicondor, Pumacuri, Tomayco, Chupuitaype, Guartatana, Duchinachay, Dumbay, soy ¡Somos! ¡Seremos! ¡Soy!

Primera parte

BIBLIOGRAFÍA

  • Boletín y Elegía de las Mitas de César Dávila Andrade.
  • Declamador: Antonio Ordóñez, actual director del Teatro Ensayo, Casa de la Cultura Ecuatoriana.
  • Imagen de: Flickr – Renata Avila
BOLETÍN Y ELEGÍA DE LAS MITAS (2)

18 comentarios sobre «BOLETÍN Y ELEGÍA DE LAS MITAS (2)»

  1. Deberían de dar como obligatorio en el colegio, en los últimos años, incluso en la misma Universidad. Es necesario retomar y recuperar esa historia que nos han quitado los nuevos modelos educativos, nos han quitado nuestra memoria histórica.

  2. Hoy 22 de Abril del 2011, VIERNES SANTO, descubro esta bellísima página en la que la voz universal de BETO MENDEZ y el inigualable poema épico de César Dávila Andrade, ecuatorianos. Han hecho vibrar con orgullo mis pensamientos y mis emociones. Vaya, mi homenaje más sincero a  Beto Mnedez,en vida y que LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL en marcha no olvide reconocer YA MISMO aportes talentosos  inigualables como este para el desarrollo de la sensibilidad y pensamiento humano.

    Rodrigo Ortiz Torres (juan Del Sol,declamador), SANTO DOMINGO, ECUADOR.

  3. Qué flamante y hermoso poema… a la vez qué triste por los azotes, por los sufrimientos de nuestros antepasados y la verdad me conmovió y me llegó al íntimo del ser.

    Pedro Solis, NEW ROCHELLE ESTADOS UNIDOS N Y .

  4. Me ha conmovido el alma, me he conectado con mis recuerdos de jovencita contestataria. Pertenecía al grupo de teatro de mi colegio, colegio 9 de Octubre de Machala. con mi director de teatro, Profesor César Santa Cruz, (actualmente vive en Quito) montamos este poema en una obra de teatro; una vez más se me ha estrujado el alma, ante las injusticias y torturas a las que fueron sometidos nuestros ancestros. Este poema ha contribuido a que yo tome conciencia de mi compromiso social. ¡Qué bueno! que se lo publique, para que a las nuevas generaciones les lleve al reconocimiento de nuestras raíces. ¡Gracias por compartirnóslo!

    Lorena Ruiz, QUITO, ECUADOR.

  5. Hola, les felicito por este buen aporte, y la verdad que en estas declamaciones se refleja nuestra propia identidad la cual nunca debemos perderla y más que todo sentirnos orgullosos de tener sangre indígena.
    Angel Paucar, QUITO, ECUADOR.

  6. Hola, qué excelente poema es…

    Mi nombre es Joffre Tufiño soy de Quito parroquia Nanegal… desde muy pequeño soy aficionado a los poemas de Beto Mendez, Carlos Portela, etc… y este es uno de los que mas me gustan junto al que dice «Era recio, el mas recio de todos los vaqueros»..

    Por favor si me pueden enviar el audio de Pachacamac completo les agradecere eternamente porque me gusta declamarlo en reuniones y no lo se completo…

    Nunca perdamos nuestras raíces y JAMAS olvidemos que esto sucedió así nunca volverá a suceder…

    Joffre Tufiño, GUAYAQUIL ECUADOR.

  7. OH Pachacamac señor del infinito nunca sentimos más helada tu sonrisa. A los 12 años fui declarado el mejor orador de mi provincia (Los Ríos) y muchos apostaban a que era el mejor orador; sin embargo, a los 14 declame esta poesía (en Quito) y obtuve el primer lugar a nivel nacional gracias a mi profesor de literatura, quien en el cuarto curso me inculcó la poesía porque decía que me iría mejor con la declamación que con la oratoria, de verdad es lo máximo la poesía. En la actualidad estudio medicina en la ciudad de Guayaquil pero cada vez que la escucho se me estremece la sangre… tengo 23 años y soy amante a la literatura aunque no me pare en un escenario con una declamación o una oratoria; aún las leo con fervor.
    Antonio Zapata, VENTANAS LOS RIOS ECUADOR.

  8. Les felicito, en mi juventud tuve el disco long play, y desde ahí me enamoré de este tipo de poesía, no sé donde lo perdí en mis varios cambios de casa de arriendos. Sigan adelante, les felicito nuevamente.
    Jorge Vasconez, QUITO,  ECUADOR.

  9. Saludos a todos y felicitaciones por cultivar y recordar nuestras raices. Yo tengo las versiones de nuestro extraordinario Beto Méndez que los conseguí no hace mucho.
    Pedro Almagro, ROSELLE ESTADOS UNIDOS.

  10. Es triste que un artista latinoamericano de este talento no tenga el reconocimiento que merece, ya que su obra, a quienes hemos escuchado algo de ella, nos permite transportarnos al imaginario del mundo que él quiere recrear en quien lo escuche y lo lea.
    Cristian Quintero, PASTO, COLOMBIA.

  11. Una gran admiración por este extraordinario poeta y declamador; es lamentable que tan valioso personaje que aún vive, pase desapercibido. Cómo puede ser posible que el Ministerio de Cultura, Educación y demás entidades inmersas en la cultura ignoren de su presencia y perdamos la oportunidad valiosa los ecuatorianos de disfrutar y tener el privilegio que nuestros hijos lo vean declamar ya que los poemas declamados por Él nos hacen vibrar nuestro ser y amar lo nuestro para siempre.
    Felicitaciones a tan talentoso declamador y poeta
    Elsy Carrasco, SAN MIGUEL BOLÍVAR, ECUADOR.

  12. Gracias amigos por las opiniones publicadas. Me da mucha alegría que jóvenes como Uds. quieran conocer o tener poemas de mi padre, les cuento que tiene varios discos aunque el más conocido es boletín y elegía de las mitas. También me da mucha tristeza que los gobiernos no den el apoyo suficiente para impulsar este arte, creo que cuando mi padre ya no esté vivo recién reconocerán su valor o peor aún nunca reconozcan y tampoco he sabido que haya un sucesor que declame tan bien y no lo digo solo como hija sino también como una admiradora.
    Patytama, ECUADOR.

  13. Soy un ecuatoriano que resido en este País. Por varios años y he tratado de buscar un vídeo de este gran poema que es un tesoro de la cultura de nuestro Ecuador, tanto por su letra del autor cuanto por el gran declamador Beto Méndez, pero desgraciadamente no existe y es tan admirable que las autoridades que han pasado por el Ministerio de Educación y Cultura no hayan hecho nada por poner en consideración estas y muchas obras de poesía, danza, música y otras creaciones maravillosas que a diferencia de otros países vecinos como Perú, Bolivia, Colombia se encuentran en Internet y yo como ecuatoriano tengo envidia de como ponen en consideración del mundo hoy por hoy que por el medio del Internet se puede hacer conocer al mundo nuestra cultura. Me gustaría que ecuatorianos que estamos fuera de las fronteras hagamos llegar un pedido a quien corresponda que se de el valor que se merecen los artistas que han hecho quedar bien al Ecuador y les den la oportunidad de grabar estas obras y publicarlas.
    Gustavo Arias , MADRID ESPAÑA.

  14. Siendo joven estudiante tuve la oportunidad de escuchar estos poemas o declamaciones más bien, me gustaron tanto que adquirí un LP de Beto Mendez, con el tiempo alguien me lo «expropió» o caminó solito pero siempre estuvieron en mi mente esas declamaciones muy hermosas. Realmente quisiera volverlas a tener para que queden en mi archivo para mis futuras generaciones. El Ministerio de Educación y Cultura debería impulsar programas en la TV Ecuador para poner en la mente de nuestros jóvenes nuestra riqueza cultural, la valía de nuestros artistas y lo profundo de su contenido. Tengo una colección de casi 1200 canciones de nuestro mejor interprete nacional Julio Jaramillo, además de muchas otra nacionales, si alguien necesita sólo se comunican a mi correo, esto es propiedad de todos los ecuatorianos y lo mejor que se puede hacer es divulgarla en homenaje de sus autores e interpretes a quienes les debemos tanto. Felicitaciones por su página.
    Ernesto, GUAYAQUIL, ECUADOR.

  15. Pachacamac. La verdad yo lo oí a los 7 años por mi papá. El tenía un LP de Beto Méndez y en verdad que me dejó una gran impresión. Ahora que lo vuelvo a leer me da añoranzas y a la vez indignación del sifrimiento de nuestro pueblo indígena subyugado.

    Me lo estoy bajando aún, espero sea el que solía escuchar de niño
    Edison Calvopiña, QUITO, ECUADOR.

  16. Es un fragmento de un poema extraordinario. Dávila Andrade es, tal vez, uno de los más distinguidos poetas de América Latina. Su obra en general y éste poema en particular, son altamente reconocidos y apreciados por los lectores de poesía profunda, con fino valor interior, de palabra y conocimiento vivos. Este poeta permanece en el altar de la Poesía de Latinoamérica.
    Eddy Rafael Pérez, Barquisimeto, Estado lara, Venezuela.

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