CARAVANA MIGRANTE: POR QUÉ HUIR DE HONDURAS

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Compartimos dos artículos de nuestros compañeros de Radio Progreso para entender la crisis migratoria en Centroamérica.

Lo que desnudan los migrantes

La caravana es una fuerza colectiva que, a medida avanza, toma las características de un huracán que va moviendo todo lo que encuentra a su paso. Más allá de las teorías conspirativas un dato es irrefutable es que es un fenómeno social que desnudó el paisaje de precariedades históricas y autoritarismos recientes en la región.

En primer lugar, la caravana desnudó la farsa del gobierno de Juan Orlando Hernández. La gente va huyendo de un régimen ilegal que se sostiene en la fuerza, un régimen que controla los tres poderes del Estado a través de la sutileza de la fuerza que subyace de la extorción oficial.

En segundo lugar, la gente va huyendo de sus tierras porque el Estado hondureño abandonó a su pueblo. En la actualidad no hay políticas públicas para reactivar la producción del campo, no hay políticas públicas para estimular la pequeña y mediana empresa. En la actualidad el Estado se convirtió en la principal fuente de negocios de un reducido grupo de familias.

En tercer lugar, el éxodo migratorio desnudó el fracaso del actual modelo económico que tiene como ejes centrales el concesionamiento de nuestros bienes naturales y la privatización de los servicios públicos, dejando hambre y miseria en tres cuartas partes de la población, al tiempo que concentra la riqueza hondureña en 225 personas.

En cuarto lugar, la caravana ha desnudado el cinismo del gobierno de los Estados Unidos. Ellos impusieron la farsa de gobierno de Juan Orlando, y se aferran a defender lo indefendible al afirmar que Honduras ha mejorado sustancialmente, mientras los caminantes afirman que van huyendo de hambre y la violencia. Cinismo nivel Trump.

En quinto lugar, la caravana desnudó la poca dignidad de los gobernantes de Honduras, Guatemala y México. Publicó Trump un tuit amenazando que suspendería la ayuda si no controlaban la caravana, y de manera sincronizada los tres gobiernos militarizaron las fronteras. Servilismo nivel JOH.

En sexto lugar, la carava desnuda el cinismo de las corporaciones nacionales e internacionales de la comunicación. Hay tres narrativas sobre un mismo fenómeno. Cuando la caravana es de venezolanos la prensa señala directamente al régimen de Maduro, cuando la caravana es de nicaragüenses con claridad acusan a Daniel Ortega, pero sobre la caravana hondureña aparecen las teorías más variopintas de expertos e inexpertos sobre conspiraciones. Señores, dictadura es dictadura sea de izquierda o de derecha.

Finalmente, y lo más importante, la caravana desnuda la generosidad de los pueblos. Desde que salió de San Pedro Sula, pasando por Guatemala y México la gente salió a ofrecer agua, comida, palabras de aliento. Esto reafirma que cualquier cambio solo es posible desde esa solidaridad de los pueblos, y en esa solidaridad y lucha horizontal se define el presente y el futuro de los pueblos.

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¿Por qué se van?

Se van porque no se puede vivir en un país donde según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos parte de la violencia generalizada que existe en el país proviene de la Policía Nacional, la Policía Militar y el Ejército, en algunos casos en complicidad con el crimen organizado.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según Amnistía Internacional no hay espacio para que las personas puedan expresar libremente sus opiniones y cuando lo hacen se enfrentan a toda la fuerza del aparato represivo del gobierno.

Se van porque no se puede vivir en un país que es el más peligroso del mundo para las personas defensoras de los bienes comunes, pues como lo evidencia Global Witness desde 2010 han sido asesinadas más de 120 personas solo por defender la vida.

Se van porque no se puede vivir en un país cuyo régimen es híbrido según el Índice de Democracia de The Economist, es decir, donde las elecciones no son libres ni justas, la corrupción es generalizada, el Estado de derecho es débil y el poder judicial no es independiente.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según el Proyecto de Justicia Global existe una institucionalidad débil y no hay respeto a la legalidad, y donde según Transparencia Internacional la corrupción en vez de retroceder ha avanzado de manera escandalosa.

Se van porque no se puede vivir en un país donde el Estado está a un paso de convertirse en fallido porque quien gobierna no goza de legitimidad, existen altos niveles de corrupción y criminalidad, y el gobierno es incapaz de proveer servicios básicos a la población.

Se van porque no se puede vivir en un país donde existe una grave situación de derechos humanos que seguirá empeorando según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y donde el gobierno privilegia la represión frente al diálogo, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Se van porque este país dejó de ser de todos y de todas, y se convirtió en un Estado policial-militar que protege los intereses de unos pocos traidores a costa de la dignidad del resto de hondureños y hondureñas.

Quienes aún tenemos razones para quedarnos debemos articularnos para rescatar al país de la pandilla de ladrones que nos condenan a la miseria y la violencia.

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CARAVANA MIGRANTE: POR QUÉ HUIR DE HONDURAS

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