EL VALLE DE LA GEHENNA

¿Existe el infierno? ¿Jesús habló de ese lugar de torturas?

LOCUTOR En Quito, en la iglesia de los jesuitas, hay un cuadro espeluznante. Un lienzo enorme y tenebroso del infierno. Ahí aparecen todos los pecados mortales con sus correspondientes castigos.

LOCUTORA Y LOCUTOR Tijeras para cortar lenguas mentirosas, garfios para destripar adúlteras, calderos para cocinar vivos a los haraganes, aceite hirviendo para los borrachos, todas las herramientas conocidas para atormentar a los enemigos de Dios.

LOCUTOR Los papás y las mamás quiteñas tenían la costumbre de llevar a sus hijitos e hijitas a este templo para aterrorizarlos.

LOCUTORA El cuadro del infierno era más eficaz para lograr la obediencia infantil que el cuco, la bruja o cualquier otro espanto.

EFECTO LLAMAS

CONTROL MÚSICA DE SUSPENSE

LOCUTOR ¡El infierno!

LOCUTORA Ninguna creencia ha causado más angustias ni desesperación que esta imaginaria sala de torturas regida por el Diablo a donde van a parar las almas que mueren sin arrepentirse de sus pecados.

VOZ (ECO) Vosotros que entráis aquí, dejad fuera toda esperanza.

LOCUTOR Así escribió Dante Allighieri refiriéndose a la eternidad del infierno.

LOCUTORA Y así han repetido durante siglos los predicadores:

PREDICADOR ¡Te vas a condenar!… ¡Te irás al infierno… al infierno… al infierno…!

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

LOCUTORA En la Biblia no existe la palabra “infierno”. Jesús tampoco la pronunció nunca.

LOCUTOR En tiempos de Jesús se hablaba de la Gehenna.

LOCUTORA La Gehenna es un valle que queda al sudeste de Jerusalén, fuera de las antiguas murallas.

LOCUTOR En ese valle se quemaban los desperdicios de la ciudad rociándolos con azufre. La Gehenna era el basurero de Jerusalén.

LOCUTORA Algunos traductores de la Biblia cambiaron el término hebreo “Gehenna” por la palabra latina “Infierno”.

LOCUTOR En siglo sexto, la Iglesia estableció la existencia del infierno y dijo que sus sufrimientos eran eternos.

LOCUTORA En el siglo doce, lo impuso como dogma.

LOCUTOR Y en el siglo quince, declaró que quien no se convirtiera a la fe católica se abrasaría en el fuego eterno.

EFECTO LLAMARADAS

LOCUTORA Nada de esto está en la Biblia ni en los Evangelios. Jesús no predicó el infierno. Predicó el Amor de Dios.

CONTROL MÚSICA EMOTIVA

ENTREVISTADOR Usted, hermana, que es religiosa, ¿usted cree en el infierno?

RELIGIOSA Yo creo que Dios es padre y es madre. No es un torturador como Pinochet ni como Hitler, ni como los verdugos de la inquisición.

ENTREVISTADOR ¿Y entonces?

RELIGIOSA Entonces, ¿cómo va a existir el infierno? El infierno no existe ni nunca existió. Es un cuento para meter miedo y sacarle dinero a la gente. Quien tenga hijos, ¿cómo va a creer que Dios atormenta así a los suyos? En vez de llevar a los niños y las niñas a ver cuadros tenebrosos, sería mejor leerles lo que escribió Juan, el mejor amigo de Jesús. Escuche:

VIEJO Dios es Amor y en el amor no hay lugar para el miedo. Si tu corazón te condena recuerda que Dios es mayor que tu corazón y lo comprende todo.

BIBLIOGRAFÍA
Pepe Rodríguez, Las Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica, Grupo Zeta, Barcelona 1997.

EL VALLE DE LA GEHENNA

Unos pensamientos

  1. Infierno

    Definición: La palabra “infierno” se halla en muchas traducciones de la Biblia. En los mismos versículos, otras traducciones dicen “el sepulcro”, “el lugar de los muertos”, y así por el estilo. Otras versiones de la Biblia simplemente transcriben las palabras de los idiomas originales que a veces se vierten “infierno”; es decir, las escriben con las letras de nuestro alfabeto, pero dejan las palabras sin traducir. ¿Cuáles son esas palabras? La palabra hebrea she’ohl′ y su equivalente griego hai′des, que no se refieren a la tumba particular de una persona, sino a la sepultura o sepulcro común de la humanidad muerta; también la palabra griega ge′en‧na, que se usa como símbolo de destrucción eterna. Sin embargo, tanto en la cristiandad como en muchas religiones no cristianas se enseña que el infierno es un lugar habitado por demonios y donde los inicuos, después de morir, son castigados (y algunas personas creen que esto se hace con tormento).

    ¿Indica la Biblia si los muertos experimentan dolor o no?

    Ecl. 9:5, 10: “Los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no están conscientes de nada en absoluto […] Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismísimo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol*, el lugar adonde estás yendo.” (Si no están conscientes de nada, está claro que no sienten dolor alguno.) (*“Seol”, BC, BJ, CI, FS; “el sepulcro”, VM, VP, TA; “infierno”, Dy; “entre los muertos”, NBL.)

    Sal. 146:4: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos*.” (*“Pensamientos”, VV [1904], VM, 145:4 en Scío; “proyectos”, BJ, NBL, VP; “planes”, FS, NBE.)

    ¿Indica la Biblia que el alma sobreviva a la muerte del cuerpo?

    Eze. 18:4: “El alma* que esté pecando… ella misma morirá.” (*“Alma”, BR, NC [1972], Scío, Str, VV [1977], TA; “el hombre”, BD; “la persona”, FS, EH [1976], LT.)

    “El concepto del ‘alma’, con el significado de una realidad puramente espiritual, inmaterial, separada del ‘cuerpo’, […] no existe en la Biblia.” (La Parole de Dieu [La Palabra de Dios], París, 1960, Georges Auzou, profesor de Sagradas Escrituras, Seminario de Ruán, Francia, pág. 128.)

    “Aunque la palabra hebrea nefesh [en las Escrituras Hebreas] se traduce frecuentemente ‘alma’, sería inexacto leer en ella un significado griego. Nefesh […] nunca se concibe como algo que obre por separado del cuerpo. En el Nuevo Testamento, la palabra griega psyche se traduce a menudo ‘alma’, pero, de nuevo, no debe haber presteza en entender que tenga el significado que la palabra tenía para los filósofos griegos. Generalmente quiere decir ‘vida’ o ‘vitalidad’, o, a veces, ‘el yo’.” (The Encyclopedia Americana, 1977, tomo 25, pág. 236.)

    ¿Qué clase de gente va al infierno bíblico?

    ¿Dice la Biblia que los inicuos van al infierno?

    Sal. 9:17, VV (1934): “Los malos serán trasladados al infierno*, todas las gentes que se olvidan de Dios.” (*“Infierno”, VM, Scío [en 9:18]; “el reino de la muerte”, VP; “seol”, BC, BJ, CI, FS [en 9:18]; “Seol”, NM, VV [1960; 1977], en 9:18 en EMN [1980].)

    ¿Dice también la Biblia que los rectos van al infierno?

    Job 14:13, Scío: “[Job oró:] ¿Quién me dará, que me cubras en el infierno*, y me escondas, hasta que pase tu furor, y me aplaces el tiempo, en que te acuerdes de mí?” (Dios mismo dijo que Job era “un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” [Job 1:8].) (*“La sepultura”, VV [1904], VM; “el lugar de los muertos”, NBL; “seol”, BC, BJ, CI, FS, EH [1976], NC [1972]; “Seol”, EMN [1980], NM, VV [1960; 1977].)

    Hech. 2:25-27, VV (1934): “David dice de él [Jesucristo]: […] Que no dejarás mi alma en el infierno*, ni darás á tu Santo que vea corrupción.” (El hecho de que Dios no ‘dejó’ a Jesús en el infierno implica que Jesús estuvo en el infierno, o Hades, al menos por cierto tiempo, ¿no es así?) (*“Infierno”, BD, EMN [1980], Str; “muerte”, NBE; “el lugar de los muertos”, NBL; “entre los muertos”, VM; “hades”, FS, NC; “Hades”, EH [1976], NM, VV [1960; 1977].)

    ¿Sale alguien alguna vez del infierno bíblico?

    Rev. (Apo.) 20:13, 14, VV (1904): “La mar dió los muertos que estaban en ella; y la muerte, y el infierno* dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno de ellos según sus obras. Y la muerte, y el infierno fueron lanzados en el lago de fuego.” (Así que los muertos serán librados del infierno. Note también que el infierno no es lo mismo que el lago de fuego, sino que será lanzado en el lago de fuego.) (*“Infierno”, BR, Scío, VV [1934]; “el reino de la muerte”, VP; “Hades”, BD, FS, GR, EH [1976], EMN [1980], NM, VV [1977].)

    ¿Por qué hay confusión en cuanto a lo que la Biblia dice acerca del infierno?

    “Se ha causado mucha confusión y equivocación debido a que los traductores primitivos de la Biblia persistentemente vertieron con la palabra infierno el vocablo hebreo Seol y los vocablos griegos Hades y Gehena. El que los traductores de las ediciones revisadas de la Biblia simplemente hayan hecho una transliteración de estas palabras no ha sido suficiente para eliminar de manera notable esta confusión y el concepto falso.” (The Encyclopedia Americana, 1942, tomo XIV, pág. 81.)

    Los traductores han permitido que sus creencias personales hayan influido en su obra, en vez de ser consecuentes al verter las palabras de los idiomas originales. Por ejemplo: 1) La Versión Reina-Valera (1934) vertió she’ohl′ “infierno”, “abismo”, “fosa”, “hoyo profundo”, “huesa”, “el profundo”, “sepulcro” y “sepultura”; hai′des se vierte “infierno”; ge′en‧na se traduce “infierno” también. 2) La Versión Torres Amat (1925) vierte hai′des “infierno” y “sepulcro”; ge′en‧na se traduce “infierno” también. 3) La Versión Franquesa-Solé transcribe hai′des “Hades” y también la vierte “infierno” y “la región de los muertos”. Pero además de verter a veces “infierno” la palabra hai′des, usa también “infierno” para traducir ge′en‧na. 4) La Versión Straubinger transcribe hai′des tres veces, pero en otros pasajes la traduce “infierno” y “abismo”. También traduce ge′en‧na “infierno”, al igual que hace con hai′des en dos ocasiones. De modo que el significado exacto de las palabras en los idiomas originales ha sido oscurecido.

    ¿Hay castigo eterno para los inicuos?

    Mat. 25:46, VV (1977): “Irán éstos al castigo [“desgajamiento”, Int; en griego: ko′la‧sin] eterno, mas los justos a la vida eterna.” (The Emphatic Diaglott dice “cortamiento” en lugar de “castigo”. Una nota declara: “Kolasin […] se deriva de kolazoo, que significa: 1. Cortar; como al desgajar ramas de árboles, podar. 2. Restringir, reprimir. […] 3. Corregir, castigar. Cortar a una persona de la existencia, o de la sociedad, o hasta restringirla, se considera castigo; por consiguiente, ha surgido este tercer uso metafórico de la palabra. Se ha aceptado el significado fundamental porque concuerda mejor con la segunda parte de la oración, y conserva así la fuerza y la belleza de la antítesis. Los justos pasan a la vida, los inicuos, al cortamiento de la existencia, o a la muerte. Véase 2 Tes. 1.9”.)

    2 Tes. 1:9, VP (1979): “Estos serán castigados con destrucción eterna*, y serán arrojados lejos de la presencia del Señor y de su gloria y poder.” (*“Eterna ruina”, BR, NC [1970]; “eterna perdición”, FS, Str, VV [1960; 1977], VM; “condenados a la perdición eterna”, NBL.)

    Jud. 7, VV (1977): “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.” (El fuego que destruyó a Sodoma y Gomorra se extinguió hace miles de años. Pero el efecto de ese fuego ha sido duradero; esas ciudades no han sido reedificadas. No obstante, el juicio de Dios no fue simplemente contra aquellas ciudades, sino también contra sus habitantes inicuos. Lo que les sucedió a ellos es un ejemplo amonestador. En Lucas 17:29 Jesús dice que se les “destruyó”; Judas 7 muestra que aquella destrucción fue eterna.)

    ¿Cuál es el significado del ‘tormento eterno’ que se menciona en Apocalipsis o Revelación?

    Apo. 14:9-11; 20:10, VV (1977): “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que ha sido vertido puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero; y el humo de su tormento [en griego: ba‧sa‧ni‧smou′] sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” “Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

    ¿Qué es el ‘tormento’ al cual se refieren estos textos bíblicos? Es de notar que en Apocalipsis 11:10 (VV) se hace referencia a unos ‘profetas que atormentan a los moradores de la tierra’. Tal tormento se deriva del humillante desenmascaramiento realizado por los mensajes que esos profetas proclaman. En Apocalipsis 14:9-11 (VV) se dice que los adoradores de las simbólicas ‘bestia y su imagen’ son ‘atormentados con fuego y azufre’. Esto no puede referirse a tormento consciente después de la muerte, porque “los muertos nada saben” (Ecl. 9:5, VV). Entonces, ¿qué hace que ellos experimenten dicho tormento mientras todavía están vivos? Es la proclamación de los siervos de Dios que les informa que los adoradores de la ‘bestia y su imagen’ sufrirán la muerte segunda, que está representada por “el lago que arde con fuego y azufre”. El humo, relacionado con su ardiente destrucción, asciende para siempre porque la destrucción será eterna y nunca será olvidada. Cuando Apocalipsis 20:10 dice que el Diablo va a experimentar ‘tormento por los siglos de los siglos’ en el “lago de fuego y azufre”, ¿qué quiere decir? Apocalipsis 21:8 (VV) dice claramente que “el lago que arde con fuego y azufre” significa “la muerte segunda”. Así que el ‘tormento’ que el Diablo experimenta para siempre allí quiere decir que no habrá liberación para él; se le mantendrá restringido para siempre; de hecho, quedará en la muerte eterna. Este uso de la palabra “tormento” (de la palabra griega ba′sa‧nos) recuerda a uno su uso en Mateo 18:34, donde la misma palabra griega básica se aplica a un ‘carcelero’ o ‘verdugo’. (NM, FS, VV, VM.)

    ¿Qué es el ‘Gehena ardiente’ al cual se refirió Jesús?

    En las Escrituras Griegas Cristianas se hace referencia a Gehena 12 veces. En cinco ocasiones la palabra está relacionada con fuego. Los traductores han vertido la expresión griega ge′en‧nan tou py‧ros′ “fuego del infierno” (VV [1904], VM, VP, TA), “fuego infernal” (BC, PB, Scío), “infierno de fuego” (FS, VV [1977]), “llamas del infierno” (BD), “fuego del quemadero” (NBE), “gehenna de fuego” (BJ, NC [1970; 1972], Str) y “fuego de la gehenna” (EMN [1980]).

    Antecedentes históricos: El valle de Hinón (Gehena) estaba fuera de los muros de Jerusalén. Por un tiempo fue un lugar de adoración idolátrica, incluso de sacrificio de niños. En el primer siglo el Gehena se utilizaba como el incinerador para la basura y la inmundicia de Jerusalén. Al valle se arrojaban cadáveres de animales para que los consumieran las llamas, a las cuales se añadía azufre para ayudar la combustión. También se echaban al Gehena cuerpos de criminales ejecutados, a quienes se consideraba indignos de ser enterrados en una tumba conmemorativa. Por eso, en Mateo 5:29, 30, Jesús habló de que ‘todo el cuerpo’ de uno fuera arrojado al Gehena. Si el cuerpo caía en el fuego que ardía constantemente, era consumido, pero si caía en un rellano del profundo barranco, su carne putrescente era infestada de los gusanos o las cresas siempre presentes (Mar. 9:47, 48). No se lanzaba a humanos vivos en el Gehena; así que no era un lugar de tormento consciente.

    En Mateo 10:28 Jesús aconsejó a sus oyentes que “[temieran] al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena”. ¿Qué quieren decir esas palabras? Note que ahí no hay ninguna mención de tormento en las llamas del Gehena; más bien, él dice que ‘temamos al que puede destruir en el Gehena’. Al referirse por separado al “alma”, Jesús enfatiza ahí que Dios puede destruir todas las perspectivas de vida de una persona; de modo que no hay esperanza de resurrección para ella. Entonces, las referencias al ‘Gehena ardiente’ tienen el mismo significado que ‘el lago de fuego’ de Revelación 21:8, a saber, destrucción, “muerte segunda”.

    ¿Cuál —dice la Biblia— es la pena por el pecado?

    Rom. 6:23: “El salario que el pecado paga es muerte.”

    Después de morir, ¿es posible todavía que la persona reciba castigo adicional por sus pecados?

    Rom. 6:7: “El que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.”

    ¿Son compatibles la personalidad de Dios y el tormento eterno de los inicuos?

    Jer. 7:31: “[Los habitantes apóstatas de Judea] han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinón, a fin de quemar a sus hijos y sus hijas en el fuego, cosa que yo no había mandado y que no había subido a mi corazón.” (Si nunca subió al corazón de Dios, seguramente él no tiene ni usa nada de esa índole en gran escala.)

    Ilustración: ¿Qué opinaría usted de un padre que sujetara la mano de su hijo sobre una llama de fuego para castigar al hijo por una acción mala? “Dios es amor” (1 Juan 4:8). ¿Haría él lo que ningún padre humano recto haría? ¡Por supuesto que no!

    Por lo que Jesús dijo acerca del hombre rico y Lázaro, ¿enseñó Jesús que los inicuos serían atormentados después de la muerte?

    ¿Es literal el registro de Lucas 16:19-31, o es simplemente una ilustración de otra cosa? La Biblia de Jerusalén, en una nota al pie de la página, reconoce que es una “historia-parábola, sin relación alguna con la historia”. Si se tomara literalmente, eso significaría que los que experimentan el favor divino cabrían todos ante el seno de un hombre, Abrahán; que el agua en la punta de un dedo no sería evaporada por el fuego del Hades; que una simple gota de agua aliviaría a alguien que estuviera sufriendo allí. ¿Le parece razonable eso? Si el registro fuera literal, estaría en conflicto con otras partes de la Biblia. Si la Biblia se contradijera así, ¿la utilizaría un amador de la verdad como base para su fe? Pero la Biblia no se contradice.

    ¿Qué significa la parábola? El “hombre rico” representó a los fariseos. (Véase el versículo 14.) El mendigo llamado Lázaro representó a los judíos comunes que eran despreciados por los fariseos, pero que se arrepintieron y llegaron a ser seguidores de Jesús. (Véanse: Lucas 18:11; Juan 7:49; Mateo 21:31, 32.) La muerte de ellos también fue simbólica, y representó un cambio de circunstancias. Así, los que antes eran despreciados pasaron a una posición de favor divino, y los que antes eran aparentemente favorecidos fueron rechazados por Dios, mientras eran atormentados por los mensajes de juicio pronunciados por aquellos a quienes habían despreciado. (Hech. 5:33; 7:54.)

    ¿Cuál es el origen de la enseñanza del fuego del infierno?

    En antiguas creencias babilonias y asirias, el “otro mundo […] se describe como un lugar lleno de horrores, y está presidido por dioses y demonios de gran fortaleza y crueldad” (The Religion of Babylonia and Assyria [La religión de Babilonia y Asiria], Boston, 1898, Morris Jastrow, hijo, pág. 581). Hay evidencia temprana del aspecto ardiente del infierno de la cristiandad en la religión del antiguo Egipto (The Book of the Dead [El libro de los muertos], New Hyde Park, N.Y., 1960, con una introducción de E. A. Wallis Budge, págs. 144, 149, 151, 153, 161). El budismo, que se remonta al siglo VI a. de la E.C., con el tiempo llegó a describir tanto un infierno caliente como uno frío (The Encyclopedia Americana, 1977, tomo 14, pág. 68). Las escenas del infierno pintadas en iglesias católicas de Italia tienen raíces etruscas. (La civiltà etrusca, Milán, 1979, Werner Keller, pág. 389).

    Pero las verdaderas raíces de esta doctrina que deshonra a Dios están a mucha más profundidad. Los conceptos demoníacos relacionados con un infierno de tormento difaman a Dios y se originan del principal difamador de Dios (el Diablo, cuyo nombre significa “Difamador”), aquel a quien Jesucristo llamó “el padre de la mentira”. (Juan 8:44.)

    Juan Carlos Baeza, MADRID ESPAÑA.

    1. Creo que más claro de ahí no puedes estar. Me gusto su opinión de el vallle de la Gehenna y al aclaración del infierno y el alma, me alegra encontrar persona que tengan concepto claro de esto temas que son temas fundamentales para que un cristiano pueda comprender y entender la grandeza de DIOS como un DIOS de amor. Que DIOS me lo bendiga mucho y que la sagradas escrituras sigan siendo interpretada por el espíritu santo. Bendiciones. DIOS para usted.

      Jose Alexander Caraballo Garcia , SAM PEDRO DE MACORIS REPUBLICA, DONIMICANA.

    2. Pregunta: Cuál es la fuente de tu información. En absoluto la pongo en duda sino que me interesa el tema y me puede servir de pista para continuar recabando información. Desde ya muchas gracias.

      Alberto Embry, LOS ANGELES, CA. USA.

  2. Imagínense ustedes… si aplicamos al menos uno de los diez mandamientos como no fornicarás, no desearas la mujer de tu prójimo (derecho de pernada), no robaras…  ¿Qué hacemos con todo lo que obtuvieron como botín de guerra y que reposa en el vaticano? Es posible que así como si alguien se suicida y queda en pecado por lo tanto no se puede hacer sus exequias en tierra bendita pero se da diezmo y se borra todo pecado, a lo mejor para ellos funcionará así cuando lleguen a la diestra de dios padre.
    Aura Colombet, CARACAS. VENEZUELA.

  3. ¿Indica la Biblia si los muertos experimentan dolor o no?
    Ecl. 9:5, 10: “Los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no están conscientes de nada en absoluto […] Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismísimo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol*, el lugar adonde estás yendo.” (Si no están conscientes de nada, está claro que no sienten dolor alguno.) Sal. 146:4: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos.
    Gaviota Romero, ESTOCOLMO (SUECIA).

  4. La tierra nunca será destruida

    La Biblia expone con toda claridad que llegará el día en que la Tierra será un paraíso. Veamos la descripción que hace el profeta Isaías de la Tierra y sus habitantes: “Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal” (Isaías 65:21, 22). Los judíos, a quienes Jehová hizo tales promesas, estaban convencidos de que su tierra —lo que es más, todo el planeta— se convertiría en un paraíso donde los seres humanos vivirían felices eternamente.

    El Salmo 37 confirma esa esperanza, pues promete que “los mansos mismos poseerán la tierra” (Salmo 37:11). Este versículo no se refiere simplemente a que la nación de Israel volvería a residir de manera temporal en la Tierra Prometida. Más adelante, ese mismo salmo especifica: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Salmo 37:29).* Fíjese en que, según este salmo, la vida eterna en la Tierra es una recompensa que se otorga a “los mansos”. En un comentario sobre este pasaje, cierta versión de la Biblia indica que la palabra manso “tiene un significado mucho más amplio del que se refleja en las traducciones; designa a los desafortunados, a los afligidos o perseguidos por causa de Yavé, a los corazones humildes que se someten a Dios”.
    ¿En la Tierra, o en el cielo?

    En el Sermón del Monte, Jesús hizo una promesa que nos recuerda las ya mencionadas: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mateo 5:5, Nueva Reina-Valera). La idea se repite: la vida eterna en la Tierra es una recompensa reservada para los fieles. Sin embargo, Jesús dijo claramente a sus apóstoles que les prepararía un lugar “en la casa de [su] Padre” y que ellos estarían con él en el cielo (Juan 14:1, 2; Lucas 12:32; 1 Pedro 1:3, 4). Entonces, ¿cómo debemos entender las promesas de bendiciones en la Tierra? ¿Son importantes para nosotros hoy día? ¿A quiénes van dirigidas?

    Varios biblistas sostienen que “la tierra” mencionada en el Sermón del Monte —e incluso en el Salmo 37— tiene un significado puramente simbólico. En una de sus notas a la Bible de Glaire, F. Vigouroux comenta que en estos versículos ve “una representación del cielo y de la Iglesia”. Según M. Lagrange, especialista francés en textos bíblicos, esta promesa “no se refiere a que los mansos poseerán la Tierra en la que viven, ni en este sistema ni en un futuro orden perfecto, sino al hecho de que heredarán el lugar donde se encuentre el reino de los cielos, sin importar cuál sea”. Otro estudioso afirma que nos hallamos ante un “empleo simbólico de los valores terrenos para hablar del cielo”. En opinión de algunos eruditos, “la tierra de promisión, Canaán, es tomada en su sentido espiritual, y significa la patria celestial, el reino de Dios, cuya posesión está asegurada a aquellos que son mansos. Tal es también el sentido de esta figura en el [Salmo] 37 y en otros pasajes”. En vista de lo anterior, ¿deberíamos apresurarnos a concluir que estas promesas de Dios no se refieren al planeta Tierra?
    Un propósito eterno para la Tierra

    Desde un principio, la Tierra estuvo estrechamente ligada al propósito de Dios para la humanidad. “En cuanto a los cielos, a Jehová pertenecen los cielos —escribió el salmista—, pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.” (Salmo 115:16.) Como vemos, el propósito de Dios para los seres humanos estaba vinculado a la Tierra y no al cielo. La comisión que Jehová dio a nuestros primeros padres fue que extendieran el jardín de Edén a todo el planeta (Génesis 1:28). Y sabemos que ese propósito no era temporal, pues Jehová afirma en su Palabra que la Tierra nunca dejará de existir. “Una generación se va, y una generación viene; pero la tierra subsiste aun hasta tiempo indefinido.” (Eclesiastés 1:4; 1 Crónicas 16:30; Isaías 45:18.)

    Las promesas de Dios nunca fallan porque él, siendo el Altísimo, garantiza su cumplimiento. En la Biblia, Dios utiliza el ciclo del agua para ilustrar que sus promesas se cumplen sin falta. Lo expresa así: “Porque tal como la lluvia fuerte desciende, y la nieve, desde los cielos, y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar, […] así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado” (Isaías 55:10, 11). Las promesas que Dios hace a los seres humanos pueden tardar un tiempo en cumplirse, pero eso no significa que vayan a quedar en el olvido. Al contrario, todas ellas se hacen realidad, y es solo entonces cuando ‘vuelven a él’.

    No hay duda de que Jehová ‘se deleitó’ al crear la Tierra para la humanidad. Al final del sexto día creativo declaró que todo lo que había hecho era “muy bueno” (Génesis 1:31). Es verdad que la Tierra aún no se ha convertido en el Paraíso eterno que Jehová se propuso. Sin embargo, las promesas de Dios ‘no volverán a él sin resultados’. Entre ellas están las que ha hecho sobre una vida perfecta en la Tierra, donde las personas vivirán para siempre en paz y seguridad (Salmo 135:6; Isaías 46:10).
    El propósito de Dios se cumplirá sin falta

    El propósito que Dios tenía de que la Tierra fuera un paraíso se vio interrumpido temporalmente debido al pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Por su desobediencia se les expulsó del jardín y, por lo tanto, perdieron la inigualable oportunidad de vivir en una Tierra paradisíaca habitada por seres humanos perfectos. A pesar de todo, Dios tomó las medidas necesarias para que su próposito se cumpliera. ¿Qué hizo? (Génesis 3:17-19, 23.)

    Lo que ocurrió en Edén podría compararse a la situación de un hombre que comienza la construcción de una casa en un terreno muy bueno. Apenas acaba de colocar los cimientos, alguien viene y los destruye. Pero en lugar de abandonar el proyecto, el hombre hace todo lo necesario para que llegue a su fin. Aunque el trabajo adicional implique costos extras, en ningún momento se pone en duda que el plan inicial fuera conveniente.

    De la misma manera, Dios tomó las medidas oportunas para garantizar que su propósito se cumpliera. Poco después de que nuestros primeros padres pecaron, Jehová anunció que habría una esperanza para la prole de ellos: una “descendencia” que repararía el daño causado. En esta profecía, la parte principal de la descendencia fue el Hijo de Dios, Jesús, quien vino a la Tierra y ofreció su vida como sacrificio para rescatar a la humanidad (Gálatas 3:16; Mateo 20:28). Ya resucitado en el cielo, Jesús se convirtió en el Rey del Reino. Por lo tanto, entre los mansos que heredan la Tierra se encuentran, en primer lugar, Jesús y otros fieles que han sido seleccionados de entre la humanidad para resucitar en el cielo y gobernar con él (Salmo 2:6-9). Con el tiempo, este Reino asumirá el control de la Tierra y la convertirá en el Paraíso que Dios se propuso desde un principio. Esto significa que habrá millones de personas mansas que se beneficiarán de este reinado y, en ese sentido, ellas también “heredarán la tierra” (Génesis 3:15; Daniel 2:44; Hechos 2:32, 33; Revelación [Apocalipsis] 20:5, 6).
    “Como en el cielo, también sobre la tierra”

    La salvación que Dios ofrece abre el camino a dos destinos: el cielo y la Tierra. Este hecho se refleja en una visión del apóstol Juan en la que contempló reyes que estaban sentados en tronos celestiales y que habían sido elegidos de entre los discípulos fieles de Jesús. La Biblia especifica que estos “han de reinar sobre la tierra” junto con Cristo (Revelación 5:9, 10). Observe que el cumplimiento del propósito de Dios tiene dos facetas: un Reino celestial en manos de Jesucristo y los reyes que lo acompañan, y una Tierra restaurada sobre la que ellos gobernarán. Como vemos, Jehová ha hecho todos estos preparativos para que la Tierra se convierta finalmente en el Paraíso que se había propuesto.
    Si la Tierra fuera a desaparecer, ¿tendría sentido la oración del padrenuestro?

    En la oración del padrenuestro, Jesús instó a sus discípulos a pedir que la voluntad de Dios se hiciera “como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:9, 10). ¿Tendrían sentido estas palabras si la Tierra desapareciera o fuera solo una representación simbólica del cielo? ¿Serían lógicas si todas las personas justas fueran a ir al cielo? La voluntad de Dios para la Tierra se expone claramente en las Escrituras, desde el relato de la creación hasta las visiones del libro de Apocalipsis. En efecto, este planeta se convertirá en lo que su Creador se había propuesto: en un paraíso. Esa es la voluntad que él promete llevar a cabo, y todos sus siervos fieles en la Tierra oran para que se cumpla.

    La vida eterna en la Tierra es lo que el Creador, el Dios que ‘no ha cambiado’, se propuso en un principio (Malaquías 3:6; Juan 17:3; Santiago 1:17). Ya por más de un siglo, esta revista, La Atalaya, ha explicado que el cumplimiento del propósito de Dios tiene dos facetas. Con esto presente, podemos entender las promesas bíblicas de que la Tierra será restaurada. Lo animamos a obtener más información sobre este tema. Para ello, puede hablar con algún testigo de Jehová de su localidad o ponerse en contacto con los editores de esta revista.

    * Muchas versiones de la Biblia traducen el término hebreo ’é·rets por “tierra”, aunque solo con el sentido de “territorio” o “región”. Sin embargo, no hay razón para que en Salmo 37:11, 29 limitemos el significado de ’é·rets al territorio dado a los israelitas. De acuerdo con el libro Old Testament Word Studies, de William Wilson, el término alude a “la Tierra en su sentido más amplio, tanto las partes habitables como las inhabitables”. Por otra parte, esa misma obra señala que, cuando va “acompañado de alguna palabra que limite su sentido, se usa con referencia a una parte de la superficie de la Tierra, un territorio o un país”. De modo que el significado primario de la palabra hebrea es nuestro planeta o globo: la Tierra
    Gaviota Romero, SUECIA.

  5. ¿Quedará alguien con vida en la Tierra después del fin del presente sistema mundial?

    Sí definitivamente. El fin del sistema mundial actual no vendrá como resultado de una matanza indiscriminada en una guerra nuclear, sino en una gran tribulación que incluye la “guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” (Rev. 16:14, 16). Esa guerra no destruirá la Tierra, ni causará la ruina de toda la humanidad.
    Mat. 24:21, 22: “Habrá entonces grande tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder. De hecho, a menos que se acortaran aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos serán acortados aquellos días.” (De modo que sobrevivirá alguna “carne”, algunos de entre la humanidad.)
    Pro. 2:21, 22: “Los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella. En cuanto a los inicuos, ellos serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, ellos serán arrancados de ella.”
    Sal. 37:29, 34: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella. Espera en Jehová y guarda su camino, y él te ensalzará para tomar posesión de la tierra. Cuando los inicuos sean cortados, tú lo verás.

    Gaviota Romero, ESTOCOLMO, SUECIA.

  6. Antecedentes históricos: El valle de Hinón (Gehena) estaba fuera de los muros de Jerusalén. Por un tiempo fue un lugar de adoración idolátrica, incluso de sacrificio de niños. En el primer siglo el Gehena se utilizaba como el incinerador para la basura y la inmundicia de Jerusalén. Al valle se arrojaban cadáveres de animales para que los consumieran las llamas, a las cuales se añadía azufre para ayudar la combustión. También se echaban al Gehena cuerpos de criminales ejecutados, a quienes se consideraba indignos de ser enterrados en una tumba conmemorativa. Por eso, en Mateo 5:29, 30, Jesús habló de que ‘todo el cuerpo’ de uno fuera arrojado al Gehena. Si el cuerpo caía en el fuego que ardía constantemente, era consumido, pero si caía en un rellano del profundo barranco, su carne putrescente era infestada de los gusanos o las cresas siempre presentes (Mar. 9:47, 48). No se lanzaba a humanos vivos en el Gehena; así que no era un lugar de tormento consciente.
    ¿Cuál es el origen de la enseñanza del fuego del infierno?
    En antiguas creencias babilonias y asirias, el “otro mundo […] se describe como un lugar lleno de horrores, y está presidido por dioses y demonios de gran fortaleza y crueldad” (The Religion of Babylonia and Assyria [La religión de Babilonia y Asiria], Boston, 1898, Morris Jastrow, hijo, pág. 581). Hay evidencia temprana del aspecto ardiente del infierno de la cristiandad en la religión del antiguo Egipto (The Book of the Dead [El libro de los muertos], New Hyde Park, N.Y., 1960, con una introducción de E. A. Wallis Budge, págs. 144, 149, 151, 153, 161). El budismo, que se remonta al siglo VI a. de la E.C., con el tiempo llegó a describir tanto un infierno caliente como uno frío (The Encyclopedia Americana, 1977, tomo 14, pág. 68). Las escenas del infierno pintadas en iglesias católicas de Italia tienen raíces etruscas. (La civiltà etrusca, Milán, 1979, Werner Keller, pág. 389).
    Pero las verdaderas raíces de esta doctrina que deshonra a Dios están a mucha más profundidad. Los conceptos demoníacos relacionados con un infierno de tormento difaman a Dios y se originan del principal difamador de Dios (el Diablo, cuyo nombre significa “Difamador”), aquel a quien Jesucristo llamó “el padre de la mentira”. (Juan 8:44.)

    Gaviota Romero, ESTOCOLMO, SUECIA.

  7. Excelente su radioclip. Yo dejé de creer en esa conseja hace mucho tiempo. Es inimaginable que pueda existir un lugar de tormentos como ese. No me imagino a un Dios torturador, creador y sostenedor de semejante cosa. Eso solo ha servido para atormentarnos y para mantenernos cautivos a unas ideas que quienes las inventaron sabían por que lo hacían y que obviamente no creían en la misericordia de Dios solo les interesaba mas mantener sus privilegios a base del miedo.

    Jose Alberto Orozco, TOVAR, MÉRIDA, VENEZUELA.

  8. Confieso que siempre le he tenido miedo al infierno,más en el fondo siempre pensé en el amor de Dios y su PERDÓN frente a nuestros pecados o faltas contra sus mandamientos. Y hoy he corroborado mi idea. Gracias por este magnifico, Interesante y reconfortante clip del GEHENA. Entonces si no existe el infierno ¿Qué ocurre con los que mueren sin arrepentirse de sus faltas? Nada? … No sé si irá en el tema pero si pudieran explicar algo sobre el tan anunciado FIN DEL MUNDO. Agradezco la atención a la presente .
    Carmen Luz, AREQUIPA PERÚ.

    1. Los que muere en pecado lo cual tuvieron conocimiento de era malo y no se arrepintieron y siguieron haciendo lo que es malo a los ojo de Jehová, Dios no tiene resurrección morirán para siempre (salmo 37.:8-9) dice, Depón la cólera y deja la furia; no te muestres acalorado solo para hacer mal. 9 Porque los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. (Romanos:23) Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor. También podemos decir que Jesucristo dijo todo aquel que cree en mí y hace la voluntad del padre. Aunque muera llegara a vivir.
      Feliciano Sosa.(felix), MERIDA.VENEZUELA.

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