QUE EL SOL NO NOS SEPARE (2)

Leyenda cusqueña (segunda parte).

*Primera parte*(enlace) Capulí se había despertado con los primeros rayos del sol. Ahora tenía el corazón esperanzado, los pies ligeros, y un solo deseo: encontrar a su amado. Jugando a las carreras con el viento, llegó hasta la choza de Vitucho.

CAPULÍ Vitucho, ¿dónde estás?

NARRADOR No lo encontró. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Se dio cuenta, entonces, que una anciana, desde el fondo de la choza, la miraba atentamente. Tratando de disimular su pena, se dirigió a ella.

CAPULÍ ¿Quién es usted, señora?

MADRE Soy la madre de aquel a quien tú amas.

CAPULÍ ¿Cómo lo sabe?

MADRE Una madre no necesita palabras. Sabe leer en los ojos.

CAPULÍ ¿Y qué lee en los míos?

MADRE Amor. Y tristeza.

CAPULÍ ¿Dónde está su hijo?… ¿Dónde está Vitucho?

MADRE Fue a pastar el rebaño.

CAPULÍ ¿Demorará?

MADRE No. Pero para quien ama unos minutos parecen años.

CAPULÍ No puedo quedarme. Se me hace tarde. Mi padre se molestará.

MADRE Espera, hija. No regreses así. Ven, toma esto.

CAPULÍ ¡Es la quena!

MADRE Es su alma.

CAPULÍ Pero no sé tocarla.

MADRE No importa. Ella tocará por ti. Adiós, hija. Que el amor te acompañe.

CONTROL MÚSICA EMOTIVA

NARRADOR Capulí hizo el camino de regreso al palacio. Cuando cruzó la puerta, los guardias notaron la pena en su mirada.

GUARDIA ¿Qué le pasará a la princesa que, a pesar de sus riquezas, tiene tanta melancolía?

NARRADOR Cuando, al fin, estuvo sola en su cuarto, puso la quena a un lado y rompió en un llanto incontenible pensando en su pastor.

CAPULÍ ¿Dónde estás, Vitucho? ¿A dónde has ido?

NARRADOR Pasó mucho rato. Parecía que la hija del Sol nunca encontraría consuelo. Cuando, de pronto…

CONTROL FLAUTA DULCE

CAPULÍ ¿Qué es? ¿Quién es?

NARRADOR Capulí, maravillada, escuchó en las dulces notas de la quena la voz de su amado que la llamaba.

CAPULÍ ¿Dónde estás, Vitucho? ¿Dónde te puedo hallar?

NARRADOR La princesa, aprovechando el sueño de su padre el Sol, escapó del palacio. La música de la quena la guiaría hasta donde estaba él.

EFECTO GRILLOS

NARRADOR Los luceros brillaban como alfileres de plata en el manto negro de la noche cuando los jóvenes enamorados se encontraron.

CAPULÍ ¡Vitucho!

VITUCHO ¡Capulí!

NARRADOR Ella se acercó. Se abrazaron. Se besaron. Y cobijándose con el grueso poncho de lana que usan los pastores en las heladas alturas de la montaña, durmieron juntos.

CONTROL MÚSICA MUY ROMÁNTICA

EFECTO PAJARITOS

NARRADOR Al rayar el alba, los enamorados despertaron asustados. El Sol comenzaba su diario andar por el cielo. A esa hora, ya los guardias del palacio, que habían visto salir a Capulí, le habían advertido al Sol la ausencia de su hija.

CAPULÍ ¡Vámonos de aquí, Vitucho, huyamos!

VITUCHO Pero, Capulí, ¿a dónde huiremos?

CAPULÍ Mira aquella arboleda. Tal vez en su sombra podamos ocultarnos. ¡Vamos!

NARRADOR Los jóvenes enamorados corrieron hacia los eucaliptos que se veían a lo lejos. Tenían poco tiempo.

CAPULÍ Pronto mi padre estará en lo más alto del cielo. No quedarán sombras sobre la tierra. Él lo ve todo. Nada escapa a sus ojos.

VITUCHO Entonces, ¿a dónde iremos?

CAPUILÍ No hay lugar. Siempre nos alcanzará.

VITUCHO ¡Huyamos!

NARRADOR El pastor tomó de la mano a Capulí y, atravesando el valle, sintiendo al Sol calentar a sus espaldas, buscaron desesperadamente alguna sombra, un escondite, algún lugar hasta donde sus rayos no pudieran llegar.

VITUCHO Si nos escondemos bajo la tierra, él la calentará.

CAPULÍ Y si buscamos protección debajo del agua, él secará los lagos y los ríos.

VITUCHO Ya sé. Hay algo que tu padre no podrá derretir, ni secar ni destruir. Hay lago más fuerte que el tiempo. Tan firme como el amor.

CAPULÍ ¿Qué es, Vitucho, qué es?

VITUCHO Te lo dirá la quena. Escucha…

CONTROL FLAUTA DULCE

NARRADOR Aquella quena de sus antepasados, la que la madre entregó a Capulí como el alma de su hijo, escuchó el ruego del pastor.

VITUCHO Conviértenos en piedra. Que tu música cumpla su misión. Que el Sol no nos separe. Que nadie pueda separarnos.

NARRADOR Y la quena, que durante generaciones unió a los que se amaban, realizó el extraño deseo de la pareja.

EFECTO VIENTO

NARRADOR Aún hoy, cerca del pueblo de Calca, en el Cusco, se encuentran dos piedras que los lugareños llaman Pitu-Sirai. Son Vitucho y Capulí amándose para siempre.

CONTROL MÚSICA MUY EMOTIVA

*Primera parte*(enlace) class=‘bibliografia’>BIBLIOGRAFÍA
Producción de la Red Nacional de la Mujer Rural del Centro Flora Tristán.

QUE EL SOL NO NOS SEPARE (2)