LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES (2)

Un Cenicienta liberada. Escucha la segunda parte de este cuento. Visita el BLOG

*Primera parte*(Primera parte) MUSICA TRISTE

EFECTO MERCADO

CARNICERO Cordero… cerdo… perdices…

VOCES MUJERES Yo un kilo… yo una chuleta…

NARRADORA Un día, en el mercado, cansada, triste y deprimida, la Cenicienta tuvo la suerte de verse a sí misma…

EFECTO GOLPE MUSICAL

CARNICERO ¿Y usted?

CENICIENTA ¿Yo?

CARNICERO ¿Perdices otra vez?

CENICIENTA Sí, claro… ¡Yo soy la de las perdices! (RISAS)

NARRADORA Y le dio por reírse de sí misma, de lo inocente que había sido creyendo que un príncipe la salvaría. Después de años viviendo con uno, se dio cuenta que los príncipes no te salvan. Tampoco los camioneros, los discjokeys, ni las pasteleras.

CENICIENTA ¡Basta!

NARRADORA Dejó de sentirse culpable, se perdonó y se dio cuenta que la única capaz de salvarte… eres tú misma.

CENICIENTA ¡Basta! (ECO)

NARRADORA Así que la Cenicienta dijo “basta” se le apareció su hada madrina.

CONTROL RÁFAGA MÁGICA

CENICIENTA ¿Quién eres tú?

HADA (CHILLONA) Pues tu hada madrina.

CENICIENTA ¿Así, tan gordita y morena?

HADA Escucha, Cenicienta. Yo vivo dentro de ti y sólo puedo salir cuando dices lo que has dicho… ¡Basta!

CONTROL MÚSICA TIERNA

NARRADORA La hada madrina la abrazó y Cenicienta comenzó a llorar… (SOLLOZOS) Hacía tanto que no lloraba… Primero lloró por el príncipe, por tantas perdices muertas y por los zapatos… Luego siguió llorando al recordar que su madrastra la maltrataba, que su padre le trataba peor… Lo lloró todo, todo… Y se sintió mejor que nunca… vacía.

CONTROL Y EFECTO VIENTO MEZCLA CON MÚSICA CELTA ALEGRE

CENICIENTA (ALEGRE) ¡Vacía!… ¡Estoy vacía!

NARRADORA Ahora sólo tenía que llenarse de cosas bonitas. Y Cenicienta sabía que teniendo al hada madrina a su lado, lo conseguiría. En primer lugar, dejó al príncipe. Luego dejó los zapatos…

CENICIENTA ¡Y las perdices!

NARRADORA Y una vez sola, descubrió que quería disfrutar su cuerpo, que tan castigado había estado. Descubrió la danza libre que no es tan libre pero que te hace sentir libre.

CENICIENTA ¡Al fin!

NARRADORA En esta danza da igual que calces un 42, que peses 90 kilos, que midas 1.92 o que tengas 80 años.

CONTROL MÚSICA CELTA ALEGRE

NARRADORA Y así fue que encontró, en el camino de la transformación, a otros seres como ella.

RATITA Soy la Ratita Presumida. Ahora engordé y tengo más novios…

BELLA DURMIENTE Soy la Bella Durmiente (BOSTEZA) Ya me he despertado. Ya no tomo antidepresivos… (DESPEREZA)

NARRADORA Encontró a la Caperucita Roja, a Blanca Nieves…

CONTROL MÚSICA ALEGRE

NARRADORA Una vez libres, pudieron realizar sus sueños ayudándose entre sí. La Cenicienta montó un restaurante vegetariano llamado…

CENICIENTA “Me sobra armonía”

NARRADORA… donde no paraban de comer ni de bailar. Ahora están encantadas de haberse conocido, pero también muy molestas por el papel que han tenido que representar en los cuentos durante siglos: niñas pasivas esperando que les pidan la mano y les quiten la vida. ¡Se acabó!

CONTROL MÚSICA ALEGRE

NARRADORA Ellas han comenzado a escribir un cuento nuevo “Érase unas mujeres que no estaban solas. Y unas perdices que volaban felices. Fin.”

CONTROL MÚSICA MÁGICA

LOCUTORA Este cuento está dedicado a todas las mujeres valientes que quieren cambiar su vida y a todas aquellas que la perdieron y nos iluminan desde el cielo.

*Primera parte*(Primera parte) class=‘bibliografia’>BIBLIOGRAFÍA
Miriam Cameros Sierra y Nunila López Salamero, La princesa que no quería comer perdices
http://nunila-myriam.blogspot.com

LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES (2)