CAPÍTULO 2 – CAMELLAR ES LO PRIMERO

Ángela Rodríguez se calzó unos tenis rosados que le había prestado Luz Marina y llegó a la pequeña cebichería donde buscaban una mesera.

Revisar la radionovela completa(enlace) Recién llegada de un barrio a las afueras de Bogotá, Ángela Rodríguez llevaba siete días instalada en casa de Luz Marina y don Rigo, una familia ecuatoriana en la frontera con Colombia. Pero aquella mañana, después de un tintico bien caliente, Ángela se levantó y dijo:

ÁNGELA Yo no quiero ser carga de ustedes ni de nadie.

NARRADOR Luz Marina se sorprendió:

LUZ MARINA No diga eso, mi niña. Usted no es carga para nosotros.

NARRADOR Don Rigo la miró fijamente:

DON RIGO ¿Quieres decir que te vas de la casa, reinita?

ÁNGELA No, don Rigo. Quiero decir que hoy salgo a buscar trabajo. Quiero camellar. Cualquier camello.

ABUELO ¿Qué quiere qué?

LUZ MARINA (ALZA LA VOZ) Angelita dice que quiere trabajar y ganar unos pesos. ¿Usted qué piensa, abuelo? ¿Le parece bien o qué?

ABUELO Pues a mí me parece biensísimo. Porque Dios lo dijo clarito: “Ganarás los tamales con el sudor de tu frente”.

CARLITOS ¿En serio? ¿Dios habló de tamales, abuelo?

ABUELO No recuerdo bien si fueron tamales o quimbolitos. Da igual. Pero algo así
dijo.

ÁNGELA Usted es un sabio, abuelo.

LUZ MARINA ¿Y dónde vas a camellar, mija?

ÁNGELA Póngale cuidado, Luz Marina. Yo ayer vi un letrero en la otra cuadra, en una cebichería: “Se busca mesera”.

LUZ MARINA ¿Y vas a trabajar de mesera? ¡Ay, no, qué pecaíto!

ÁNGELA Luz Marina, yo hago de mesera, de sillera, de papelera o de lo que sea. Cualquier cosa. Pero no voy a estar de arrimada aquí todo el tiempo. ¡No, de arrimada, ni pu el chiras!

LUZ MARINA Eso ni lo diga, chinita, usted sabe que la recibimos con todo el cariño.

DON RIGO Pero con el cariño no se hace sopa, así que a mí me parece muy bien que la Angelita busque su chauchita. ¿No es verdad, abuelo?

ABUELO ¿Chau qué? Yo no quiero comer otra vez comida china… ¡No y no!

CARLITOS ¡Ay, abuelo!

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

NARRADOR Dicho y hecho. Ángela Rodríguez se calzó unos tenis rosados que le había prestado Luz Marina y llegó a la pequeña cebichería donde buscaban una mesera.

ÁNGELA Muy buenas, su mercé…

MESERO Buenas… ¿Y qué se le ofrece, madrecita?

ÁNGELA Vengo por el aviso que tienen puesto ahí…

MESERO Ah, por el trabajo… ¿y qué sabe hacer usted, ah?

ÁNGELA Vea, su mercé, yo sé hacer de todo. ¡Pá las que sea, ahí estamos!

MESERO Por el tonito se me hace que usted no es de aquí.

ÁNGELA Soy colombiana. Purita. Más colombiana que el ajiaco colombiano, a mucho
honor.

MESERO Ya, ya… Espere un ratito ahí, por favor… Ya le aviso a la patrona.

NARRADOR Ángela quedó de pie, en medio de aquel comedor de medio pelo y con un intenso olor a pescado.

ÁNGELA Ahora es cuando es. Y este camello lo consigo porque lo consigo.

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

DUEÑA ¿Colombiana?… ¿Estás cucú?

MESERO Dice que sabe trabajar.

DUEÑA Y tendrá las uñas largas también. No, no, no… ésas son más peligrosas que tiroteo en ascensor.

MESERO ¿Y qué le digo, patronita?

DUEÑA Lo que se te ocurra. Que el puesto ya está ocupado.

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

MESERO ¿Sabe una cosa, mi bonita? Me dice la patrona que el puesto ya está ocupado.

ÁNGELA ¿Ocupado?… ¿Y el letrero? ¿Por qué dejaron ahí esa pendejada de letrero?

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

LUZ MARINA Angelita, mija, ¿qué pasó? Estás roja como tomate riñón.

ÁNGELA Me emberraqué, Luz Marina, yo creo que me pusieron mala cara por colombiana…

DON RIGO No diga eso, Angela. Que aquí en Ecuador somos gente de bien y hospitalaria.

LUZ MARINA No te sintás mal, Angelita. Eh, Ave María, yo tengo un compadre ahí, en el segundo parque, que tiene una tienda de zapatos. Yo creo que si le pido el
favor, me lo hace, ¿verdad, Rigo?

DON RIGO Pueda que sí. Con probar que no se pierde nada.

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

JEFE Con muchísimo gusto, Luz Marina. Déjeme a la chica que ya la pongo a vender zapatos.

LUZ MARINA Gracias, gracias, compadrito. Yo sabía que podía contar con usted. Pórtese bien, mija, juiciosa, yo veré…

ÁNGELA Descuide, Luz Marina. Que el Divino Niño y la Virgencita de Chiquinquirá se
lo pague.

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

NARRADOR Y así fue que Ángela comenzó a trabajar en la zapatería del segundo parque. Al principio, todo iba bien. Pero, como dicen, nunca falta un pelo en la sopa. O la peluca completa…

VENDEDORA 1 Con su permiso, jefecito…

JEFE Díganme, chicas… ¿en qué movidas andan?

VENDEDORA 2 ¿Usted ya se ha fijado en el “suin” de la colombiche?

JEFE ¿Cuál “suin”? No sé de qué me hablan. Y no me vengan con chismes, que Ángela es la que más zapatos vende. Vende más que ustedes dos juntas.

VENDEDORA 1 ¿Y cómo no, jefecito? Pero… ¿sabe usted por qué vende tanto?

JEFE Porque es entradora, porque sabe jalar a los clientes… Mientras ustedes dos están ahí pasmadas con cara de mosquitas muertas, ella habla, conversa, los hace pasar, les enseña los zapatos…

VENDEDORA 2 Y les enseña otras cosas también… ¡humm!

JEFE ¿De qué me están hablando ustedes, par de sapitas?

VENDEDORA 1 (LAS DOS SE ENTRECRUZAN AL HABLAR) Ay, patrón, como usted anda con esos lentes rotos, no se da cuenta de nada.

VENDEDORA 2 (MEDIA VOZ) Fíjese cómo se inclina para hacer probar los zapatos… Se le ve todo…

VENDEDORA 1 Con ese escote y esa faldita…

VENDEDORA 2 Mire, patrón, esas colombianas vienen a quitarnos el poco trabajo que tenemos en este país…

VENDEORA 1 … y si no quitan el trabajo, quitan el marido.

JEFE Pero, ¿en qué relajo me están metiendo, vean?

VENDEDORA 2 Espere, deje que le cuente lo del otro día… Resulta que vino un man muy guapachoso y esa zorra…

CONTROL MÚSICA DE TRANSICIÓN

JEFE Lo siento, Angelita, pero no puede seguir en mi zapatería.

ÁNGELA Pero, su mercé, si yo cumplo y vendo y…

JEFE Sí, mija, pero me tiene alborotado al gallinero.

ÁNGELA Esas dos son las gallinas, ¿no?

CONTROL MÚSICA DRAMÁTICA

ÁNGELA LLORANDO

LUZ MARINA No, Angelita, no se me ponga así que se arruga. No se dé por vencida.

ÁNGELA Fueron esas dos lenguas largas… No acabo de entrar y me hicieron salir como pepa e guama!

DON RIGO No hable así, mi Angelita. En este país la gente es amable, muy alhaja… ¿no es verdad, abuelo?

ABUELO Eso digo yo, que la gente habla mucha paja.

EFECTO TOCAN PUERTA

CANGREJO (DE 3 A 1) ¿Qué se dice, mi gente? Hola, hola…

LUZ MARINA Dichosos los ojos… A buen tiempo llegas, Cangrejo, el único taxista serio
de esta ciudad. ¿Cómo va esa vida?

CANGREJO Pues ya ve usted, Luz Marina. Dándole y dándole.

LUZ MARINA Usted nos cae de perlas. Necesitamos encontrarle un camello a esta china.

CANGREJO ¿Y qué pasó, mi reina? ¿No encuentra nada de nada?

ÁNGELA Me oyen colombiana y mejor dicho chicho… Se inventan cosas… Y adiós trabajo.

CANGREJO Déjenme eso a mí. Don Rigo, usted sabe que yo, si no la gano la empato. Vea, yo tengo un pana bien bacán en un hotel que anda buscando una chica guapa para recibir a los turistas.

ABUELO ¿Escuché bien, Cangrejo… hotel o motel?

CANGREJO No, abuelo, no piense que hay gato enmochilado, como dicen en Locombia. Es un “hotel” muy decente. Claro, como Ángela no tendrá papeles todavía, le pagarán el básico. Pero algo es algo.

ÁNGELA Algo es mucho… tan divino. Además, en el camino se arreglan las cargas.

CANGREJO Entonces, mi bonita, suénese los mocos, que mañana viene conmigo en el taxi y mañana mismo está camellando. Don Rigo, ¿no tiene por ahí unas puntas para celebrar? ¡Vamos, vamos, que hasta el abuelo se va a mandar los tragos!

NARRADOR Y así fue como a Ángela Rodríguez, ciudadana colombiana viviendo en
Ecuador, le volvió la sangre al cuerpo soñando con el trabajo que Cangrejo
le conseguiría mañana.

ÁNGELA ¡Lo consigo porque lo consigo!

bq. * CAPÍTULO 1: ¡BIENVENIDA, ANGELITA!(enlace)* CAPÍTULO 2: CAMELLAR ES LO PRIMERO* CAPÍTULO 3: ACOSO EN EL HOTEL* CAPÍTULO 4: ENTRE YUCAS Y LLAPINGACHOS* CAPÍTULO 5: ÉRASE UNA VEZ COLOMBIA* CAPÍTULO 6: UNA VENDEDORA ROLA* CAPÍTULO 7: EL CARNET VERDE* CAPÍTULO 8: RECLAMO PORQUE RECLAMO* CAPÍTULO 9: PREPAGOS Y TRAQUETOS* CAPÍTULO 10: ¿DÓNDE ESTÁ DIEGO RODRÍGUEZ?(enlace)
* CAPÍTULO 11: HAY UN TIEMPO PARA TODO* CAPÍTULO 12: ECUADOR Y COLOMBIA, UN SOLO CORAZÓN

CAPÍTULO 2 – CAMELLAR ES LO PRIMERO

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